El británico George Russell (Mercedes) hizo valer los pronósticos y se impuso en el primer Gran Premio (GP) de la temporada de Fórmula 1 (F1) en Australia, desinflando el factor sorpresa de los Ferrari, que llegaron a ponerse en cabeza en el primer tramo del trazado de Albert Park, acabando segundo el italiano Kimi Antonelli y completando el podio el monegasco Charles Leclerc.














