En Yaracuy, 150 pacientes renales luchan por tener un tratamiento óptimo que le brinde mejores condiciones de salud mientras aguantan cortes eléctricos y ausencia de especialistas. Con solo tres unidades de diálisis operativas (dos en San Felipe y una en Bruzual) y 42 máquinas con muchos años de uso, la atención resulta insuficiente para garantizar un tratamiento estable.














