Una noche memorable en el Metropolitano, una lección de ambición, vértigo, contundencia y fútbol, encumbró al Atlético de Madrid en un primer tiempo descomunal, en el que destrozó 4-0 al Barcelona como nadie lo ha hecho en mucho tiempo, sobrepasado, devorado y casi eliminado, pendiente de una hazaña en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.














