Novak Djokovic lo volvió a hacer y, cuando peor tenía el panorama y ofrecía la sensación de estar contra las cuerdas, con el marcador en contra y aparentes carencias físicas en su rodilla derecha, emergió, tuvo una recuperación milagrosa y echó por tierra las esperanzas de su rival, el griego Stefanos Tsitsipas, confiado y otra vez privado del éxito que vio cerca y del podio olímpico por su 'bestia negra'. El serbio se impuso con scores de 6-3 y 7-6 en un tope en el que demostró una capacidad de recuperación única.













