El oro olímpico brillaba por su ausencia en el palmarés de Novak Djokovic, la única pieza que le faltaba al serbio para pretender a ser el mejor jugador de tenis de todos los tiempos, una medalla que se colgó en los Juegos de París 2024 para completar todos los horizontes a los que puede aspirar un atleta dedicado al mundo de las raquetas.














