La esférica superó la barda de jardín central y los aficionados estallaron en un solo alarido. Bryce Harper arrojó su bate, levantó ambos índices hacia el cielo y soltó un grito de éxtasis mientras llovían serpentinas sobre la multitud de 43,698 aficionados. Pudo haberse tratado de un juego de playoffs. Pero que fuera solo el […]














