El pensamiento cristiano es diametralmente opuesto al marxismo; tratar de unirlos, cohesionarlos o mezclarnos es una herejía en ambas formas de vida. Quienes siguen la fe y las teorías de Cristo basan sus acciones en la bondad, solidaridad, el bien común y sobre los cimientos del espiritualismo, mientras el marxismo evoca el materialismo como basamento […]














