
Vivir en el área rural del municipio Santa Ana, en la zona centro de Anzoátegui, significa tener que adaptarse a enfrentar dificultades y fallas de servicios. Así lo expresaron habitantes de la comunidad de Lechozal, quienes principalmente lidian con la falta de agua, por lo cual deben pagar cifras exageradas mientras los menos afortunados se surten de una laguna.
Desde que se cruza el deteriorado puente que comunica a la población de Santa Ana con esta comunidad comienza el calvario, pues la vía se encuentra en pésimo estado y se hace difícil transitar el camino empedrado.
"Aquí llega agua cuando llueve. Del resto tenemos que comprarla. La vialidad está insoportable. No hay autobus para que los niños vayan a clases y hay que ir todos los días en moto corriendo riesgos porque hay bastante accidentes de motos", dijo Ismery Maita, quien no descartó que los que no tienen para comprar el agua tengan que beber agua de laguna.
Indicó que llevan mucho tiempo en esas condiciones y aseveró que compran agua para el consumo humano "y para lo demás: cocinar y fregar, buscamos en la laguna que queda como a una hora y media porque tenemos que ir poco a poco en el tractor para que no bote el agua".
Maritza López lleva toda su vida en el campo y asegura que nunca antes la zona había estado tan abandonada. "Si no es por Dios que nos manda agua no tenemos", expresó.
Se mostró en desacuerdo con los altos precios del líquido en la comunidad rural, pues para llenar un tanque de 50 tambores debe pagar 80 dólares. "Es una exageración", comentó.

Al referirse a la vía de acceso dijo que no sirve y que los más afectados son los niños que no cuentan con transporte escolar.
"Hay un autobús aquí en Lechozal, pero nadie lo arregla", lamentó López.
Otra que también se ve obligada a comprar agua es Elvia Almeida, quien señaló que lo hace cada dos días.
"La traemos en moto y cuando el camión está en buen estado lo usamos. El botellón de agua potable hay que comprarlo casi a diario para poder cocinar y tomar porque el agua de la laguna es para los baños porque es amarilla, tiene barro".
Relata que para trasladar a su hija hasta la escuela usan una moto, "pero por la falta de gasolina se ausenta bastante a las clases".

La comunidad coincidió al afirmar que su calidad de vida ha disminuido en los últimos años y los gobiernos de turno han mostrado indiferencia ante las necesidades.
Lechozal / Danela Luces


