
La tarde del 24 de junio, a las 6:04 p.m., un fuerte sismo remeció al estado La Guaira. El movimiento telúrico tuvo magnitudes consecutivas de 7.2 y 7.5, según los registros sismológicos oficiales. Aunque los epicentros se localizaron en el estado Yaracuy, la liberación de energía impactó directamente la costa norte, convirtiendo al estado La Guaira en la “zona cero” del desastre, dejando tras de sí escombros, incertidumbre y familias enteras a la espera de una señal de vida. En medio de ese escenario, mientras la ayuda humanitaria y los cuerpos de rescate llegaban de manera constante, surgió una pregunta que terminaría por cambiarlo todo: ¿qué tecnología existe, verdaderamente accesible, para encontrar a alguien con vida bajo toneladas de concreto?
De esa pregunta, y de una noche de oración, nació VitalFi, un sistema de detección y localización de personas atrapadas bajo escombros, desarrollado por el joven Carlos Mundaray, de Guárico, en apoyo de dos venezolanos que decidieron poner su talento, su fe y sus recursos limitados al servicio de quienes más lo necesitaban.
Detrás de VitalFi hay tres nombres: Carlos Mundaray, desarrollador tecnológico radicado en Guárico, quien trabajó noches enteras sin dormir para dar forma al sistema; James Marín, de Caracas, encargado del soporte técnico de la aplicación; y Maryolie Nelson, responsable del apoyo administrativo, logístico y relacional del proyecto.
Más que un equipo, son tres voluntades unidas por el propósito de Dios, guiados por Mateo 6:33: poner a Dios primero en el proyecto, confiando en que todo lo demás vendrá por añadidura.
“Ante el pánico del sismo, los tres creadores, quienes compartimos una profunda fe cristiana, respondimos al mandato divino de amar al prójimo”, relata Nelson. El equipo decidió orar y pedir dirección antes de comenzar a construir la herramienta. El 30 de junio, Nelson envió a Mundaray una oración que resume el espíritu del proyecto: pedir que sus manos fueran canal de ayuda real para quienes más lo necesitaban.
Esa convicción, asegura, sigue siendo el motor que sostiene la iniciativa incluso en los momentos de mayor cansancio físico y emocional.
El funcionamiento de VitalFi es tan ingenioso como necesario. El sistema opera a través de una aplicación instalada en teléfonos Android, conectada a routers con tecnología Mesh, una red inalámbrica en malla, y respaldada por sistemas UPS que garantizan energía constante en el terreno.
Una vez desplegado en la zona del desastre, la red Mesh crea su propia señal independiente de las operadoras comerciales, lo que permite que el software escanee el subsuelo y detecte, en tiempo real, latidos de corazón y patrones de respiración de personas atrapadas.


El camino hasta el terreno no fue inmediato. El equipo comenzó con pruebas caseras y locales, luego validó el sistema junto a dos rescatistas en Guárico, y finalmente lo llevó al escenario real en La Guaira, donde ha operado durante cinco jornadas consecutivas, desde el pasado domingo 5 de julio.
Los resultados no se hicieron esperar. La mañana del 7 de julio, a las 8:00 a.m., VitalFi identificó con vida a dos personas, Daine Campos y Daikesr Campos, en la estructura identificada como OPP26, quienes ya fueron rescatadas con éxito. Horas más tarde, a las 4:30 p.m., el equipo detectó nuevas señales de vida bajo los escombros de las Residencias Nautilus.
Detrás de cada hallazgo hay también una red de solidaridad: el emprendedor caraqueño William Ruiz abrió su local un domingo únicamente para facilitar equipos, cables y sistemas UPS; comunidades de WhatsApp y redes sociales, incluida la iniciativa Espaciosdemitierra en Instagram y TikTok, han amplificado el alcance del proyecto; y colaboradores anónimos se han sumado de manera desinteresada.
No todo ha sido sencillo. El mayor desafío, según Nelson, ha sido a la vez técnico y humano: ajustar la aplicación sobre la marcha, en pleno escenario de emergencia. A esto se suma una limitación logística concreta: los teléfonos celulares de Mundaray y Marín son equipos muy básicos que se descargan rápidamente ante la alta demanda del sistema.
El equipo también hace un llamado puntual: necesitan uniformes de seguridad y mascarillas para proteger a quienes operan directamente en las zonas de escombros, así como herramientas tecnológicas adicionales que permitan sostener la operación en el tiempo.
“Dios nos ha dotado de ingenio para resolver con lo poco que tenemos”, afirma Nelson. Pero insiste en que esa capacidad de improvisar tiene un límite, y que la meta ahora es que VitalFi deje de depender de la voluntad y los recursos personales de tres emprendedores.
A mediano plazo, el equipo detrás de VitalFi tiene un objetivo claro: que la herramienta sea de uso público y gratuito para todos los cuerpos de rescate del país. Buscan transformar lo que hoy es una respuesta de emergencia improvisada en una plataforma robusta y estandarizada, capaz de integrarse formalmente a Protección Civil y a los cuerpos de bomberos a nivel nacional, y eventualmente, internacional.
"Queremos que cada rescatista tenga esta herramienta en sus manos para que la localización de personas atrapadas sea masiva, rápida y efectiva”, resume Nelson.
El proyecto cierra su propósito con una frase bíblica que, aseguran, guía cada paso del camino: Mateo 6:33, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
Puerto La Cruz / Redacción web


