
Según datos arrojados por la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida (Encovi) 2025, de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), presentada este jueves, 55% de los hogares en Venezuela son pobres (Índice de Pobreza Multidimensional, que toma en cuenta ingresos y acceso a servicios públicos, salud y educación).
De acuerdo con la coordinadora de la encuesta y directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, Anitza Freites, el porcentaje refleja un estancamiento con respecto a mediciones anteriores de los índices de pobreza en el país, lo cual no significa que las condiciones de vida de la población venezolana hayan mejorado porque persisten las fallas en los servicios públicos, así como también falla la cobertura educativa, el acceso al empleo y a ingresos acordes al trabajo o profesión.
Las mediciones de 2024 y 2025 revelan que la pobreza ha continuado la tendencia a la baja, situándose cercana a los niveles precrisis (2014). El año pasado la pobreza total en Venezuela en los hogares fue de 68,5% (en 2023 fue de 82,8% y en 2024, 73,2%). La pobreza extrema se situó en 31,7% (50,5% en 2023 y 36,5% en 2024).
La evolución de la pobreza de ingresos en personas entre 2014 y 2025 tuvo un comportamiento similar. La pobreza extrema se ubicó en 38,5% (43,7% en 2024) y la pobreza total en 76,5% (80,2% en 2024).
La evaluación de los datos arrojados por la encuesta lo atribuye al desmontaje progresivo del sistema de controles en el ámbito económico que favoreció la disminución de la inflación (aunque sigue siendo alta) y cierta recuperación de los ingresos. El cambio, se apunta, se da en un contexto de variación positiva del Producto Interno Bruto (PIB) después de varios años de caída continua.
“En cuanto a los niveles de pobreza extrema, es evidente su disminución después del 2021, pero todavía en 1 de cada 3 hogares, los ingresos no son suficientes para la satisfacción de las necesidades alimentarias”, refleja la medición coordinada por Freitez.
Desde la Encovi se subraya que se requieren intervenciones orientadas y ordenadas en materia de servicios públicos, vivienda y educación para que se pueda dar un efecto positivo sobre la reducción de la pobreza en el país.
La Encovi 2025 abarcó 11.352 hogares —mediante entrevista personal a través de cuestionario aplicado— en zonas del país como Distrito Capital, Apure, Barinas, Bolívar, Falcón, Miranda, Sucre, Táchira, Trujillo, Yaracuy y el Zulia, entre otros estados.
La población venezolana estimada es 28,5 millones, basada en proyecciones de Naciones Unidas y toma en cuenta aspectos como la migración.
“Solo 19% de los hogares tiene agua todos los días y de manera continua, eso no es prosperidad”, subrayó Freites tras exponer la situación de los hogares venezolanos en cuanto al suministro de agua potable.
Indicó que esta condición no está relacionada con el estrato social porque depende de la inversión pública que se haya hecho en cada zona del país o región.
“Recuperación de la normalización del suministro continuo de agua mejorada de calidad a los hogares a nivel nacional. Este logro tendría a su vez efectos sobre la reducción de los riesgos de morbilidad asociados con el almacenamiento y acceso a fuentes de agua no confiables y sobre el ausentismo escolar”, es una de las recomendaciones de la encuesta sobre este servicio.
En cuanto al suministro eléctrico, solo 10% de los hogares encuestados expresó que nunca se le va la luz. 39% señaló que sufre de apagones varias horas al día.
La evaluación reitera que es urgente la rehabilitación del servicio eléctrico nacional porque redundaría en el mejoramiento de la productividad y se reducirían los impactos negativos sobre la vida útil de los electrodomésticos en el hogar.
Freites destacó que en la edición de 2025, la Encovi profundizó la evaluación en el aspecto educativo porque menos cobertura es igual a desigualdad, desventajas y, por ende, menos desarrollo de la población y del país.
En cuanto a la cobertura educativa total de la población de 3 a 24 años, la Encovi señaló que no ha conseguido remontar a los niveles alcanzados antes de la pandemia (2019-20) cuando se ubicó en 70% (7.696.716 de personas escolarizadas). Para 2025 fue de 64%, lo que equivale a 7.128.882 de personas frente a una demanda potencial de 11.064.592 de personas.
De acuerdo con Freites, hay un estancamiento de la cobertura educativa hasta los 17 años con 83%. Destacó que en países como Colombia dicha cobertura es de 100%, mientras en Venezuela es una meta fijada desde la década de los 60.
Entre 18 y 24 años, se refleja la mayor caída de la cobertura educativa como efecto de la crisis económica, con 22%. La primera medición de 2014 arrojó 44% de cobertura.
La Encovi 2025 también encontró que 44% de la población escolarizada no asiste regularmente a clases, lo que arroja desigualdad social. Del porcentaje, 26% alega falta de agua para no acudir a las aulas, seguido de falta de luz y de comida con 21%. En este último aspecto, Freites destacó que la cobertura diaria del Programa de Alimentación Escolar (PAE) cayó a 29% de 43% registrado en 2022.
Una de las recomendaciones que hace la encuesta para mejorar la educación es trabajar en el acceso tecnológico en los hogares (equipos de computación, teléfonos inteligentes), así como en la alfabetización tecnológica, especialmente en la población de la tercera edad, para disminuir la exclusión en el acceso a mejoras en servicios. Freitez expresó que en dicho trabajo pueden contribuir los docentes del país bien remunerados.

Sobre los indicadores en el área de la salud, la Encovi resaltó que 37% manifestó no haber consultado con un médico ante algún problema de salud, principalmente por razones económicas, y 25% se automedica. Solo el 6,6% tiene acceso a un seguro médico, lo cual es considerado muy bajo. La cifra era de 13% en población mayor de 60 años para 2021 y en 2025 fue de 6%.
Freitez advirtió que la población venezolana está envejeciendo (1 de cada 7 habitantes son personas adultas mayores) y se requieren planes para atender a este sector por padecer enfermedades crónicas.
“Las mujeres van transitando de cuidar niños a adultos mayores, por lo que son necesarios programas desde el Estado para que la carga no recaiga solo en ellas”, acotó Freitez.
“Por efecto de la migración, se redujo la oferta de mano de obra masculina y femenina entre 2017 y 2021. Debido a la contracción del mercado laboral y la caída de las remuneraciones, las mujeres se refugian en la inactividad” expresa la Encovi sobre el mercado laboral.
Para 2025, la tasa de participación femenina en la actividad económica fue de 39% y 72% para los hombres. Se subraya que para las mujeres es mayor el costo de reinserción en el mercado laboral por situaciones familiares. Se advierte además que la probabilidad de acceder al mercado laboral es bastante menor cuando se pertenece a un hogar en pobreza extrema (70% de los no pobres trabajan y 46% de los pobres extremos trabajan).
La medición determinó que el salario en el ámbito privado es en promedio 230 dólares mensuales y 116 en el público, ingreso compuesto principalmente por bonificaciones. La remuneración de un trabajador por cuenta propia es de 117 dólares mensuales, lo cual es afectado por la alta inflación.
“Lo importante es que el objetivo es brindar información que en Venezuela en estos momentos es de muy difícil o complejo acceso y esto atenta contra el principio de democracia participativa que supone que los ciudadanos debemos disponer de información múltiple, variada, pertinente y accesible sobre la situación del país. Es parte del esfuerzo que la UCAB cree que se debe hacer”, expresó el rector de dicha casa de estudios superiores, Arturo Peraza, previo a la presentación de la Encovi 2025.

El rector destacó que 11 ediciones de la encuesta permiten tener un panorama amplio de la evolución de la situación del país y no solo una foto de determinado año, para que las evaluaciones y las soluciones que se promueven sean estructurales.
“Permiten también pensar en términos de políticas públicas que nos puedan decir cómo tenemos que hacer ese proceso que se llama transición en Venezuela, porque la transición, si bien tiene un contenido político, también, fundamentalmente, tiene un contenido social. No olvidemos que es la transición de una sociedad como un todo y en la medida en que no se incluya esta palabra transición en términos de acceso al agua, a la vivienda, educación, ingresos, nos quedamos con una versión chucuta de lo que significa transición, vemos solo si cambiamos o no a la persona en Miraflores ”, advirtió Peraza.
Llamó a enfocarse en cuáles son los cambios económicos y sociales, además de los políticos, para que un proceso de transición tenga contenido para las personas que viven en todas las comunidades del país.
Caracas / Efecto Cocuyo


