
El gran campeón volvió a su trono. Marinos de Anzoátegui cerró con broche de oro la temporada 2026 de la Superliga Profesional de Baloncesto (SPB), al conquistar un nuevo título luego de 10 años de sequía.
Para el Acorazado Oriental fue una temporada histórica desde varios puntos de vista, partiendo desde su regreso al gimnasio Luis Ramos del eje Barcelona-Puerto La Cruz, en el marco del aniversario 50° de la organización. ¿Cómo celebraron medio siglo de existencia? Con la estrella número 12 que los ubica como el equipo más ganador del país.
Pero ese campeonato no solo deja en un sitial de exclusividad a la organización naval, pues dos de sus integrantes lograron hitos a nivel personal. El capitán Gregory Vargas se convirtió en el jugador con más cetros en el circuito rentado nacional al sumar nueve, mientras que el director técnico Néstor "mamá osa" Salazar ahora es el estratega más laureado con siete coronas.
Marinos tuvo un inicio de zafra con cuatro victorias seguidas que emocionaron a muchos de sus aficionados, aunque el equipo no terminaba de convencer en el tabloncillo. Lesiones, desconexión mental y otros factores hicieron que el equipo entrara en una zona de turbulencia que desencadenó en la salida del director técnico Silvio Santander.
En ese tramo de incertidumbre uno de los más señalados fue Gregory Vargas, quien reconoció en varias oportunidades que su inicio de temporada fue complicado. A eso hay que sumarle que, salvo Malik Dimé, la primera camada de importados decepcionó.
Tras la renuncia del argentino Santander, la gerencia apeló a un nombre de peso para sustituirlo: Néstor Salazar. A su vez se encargaron de buscar nuevos foráneos y aparecieron viejos conocidos como Wesley Saunders y Michael Bryson, además de K.J. McDaniels.
Pese a que con el inicio del ciclo de "mamá osa" como timonel se comenzó a ver una actitud distinta del plantel, los resultados no acompañaron. Fueron tres tropiezos al hilo para un total de siete en un lapso de nueve juegos, la mayoría por falta de carácter para cerrar los compromisos.
Aunque el panorama no era claro, el estratega Salazar mostró confianza en el grupo que tenía a disposición. Su mano comenzó a notarse incluso en los reveses, pero el salto de calidad que le faltaba llegó con la incorporación de McDaniels.
El ala-pívot estadounidense ayudó a fortalecer la zona pintada y a robustecer la defensa de Marinos, que se convirtió en el factor fundamental en la seguidilla de triunfos que llegó. Fueron seis éxitos consecutivos que le permitió a los anzoatiguenses sellar la clasificación a postemporada, aunque en el sexto lugar de la tabla.
Una vez que llegaron los playoffs, el Acorazado Oriental se transformó. El equipo que dejaba más dudas que certezas despachó a Spartans de Distrito Capital en los cuartos de final, luego a Gaiteros del Zulia en las semifinales y a Guaiqueríes de Margarita en la final, todos en cinco juegos y ganando todos los cotejos de visitante, que en total fueron seis.
Los navales se apoyaron en actuaciones claves de Bryson, Dimé y McDaniels, además de Gregory Vargas y Carlos Fulda. Se sumaron piezas como José Materán, Keiver Marcano y Franger Pirela (refuerzo para cuartos de final), que, aunque no vieron una alta cantidad de minutos, contribuyeron cuando estuvieron en cancha.
Para la instancia semifinal Marinos se blindó con la llegada de Edwin Mijares, Néstor Colmenares y las adiciones tanto de Juan Miguel Suero como de Donta Smith. Con ellos en el plantel superaron al favorito y vigente campeón hasta ese momento, Gaiteros del Zulia.
De cara a la final la gerencia tomó a Luis "tapipa" Duarte como refuerzo desde el cuadro furrero y el mirandino terminó siendo un jugador valioso en la estructura del timonel Salazar, sobre todo por su aporte defensivo.
Ya en la gran final Marinos sacó a relucir su jerarquía y, de ser un equipo que perdió varios juegos en los últimos segundos, pasó a ser un conjunto que superó a Guaiqueríes apenas por detalles sobre el cierre de los tres primeros compromisos, con Gregory Vargas en plan estelar.
Y pese a que cayeron por 11 puntos en el cuarto careo, el quinto y último lo ganaron de manera categórica, otra vez con el "súper ratón" como protagonista, razón por la que terminó con el reconocimiento al Jugador Más Valioso de la final.
Para reforzar un poco más la historia entre Vargas y Marinos, el experimentado piloto había sido el MVP también en el último cetro naval, conseguido en 2015. Ahora suma seis campeonatos con el Acorazado Oriental y en total nueve en su carrera.
Desde la llegada de Néstor Salazar a Marinos de Anzoátegui, el equipo tuvo balance total de 18 lauros y siete caídas. Ese registro habla de su capacidad estratégica que lo ha llevado a ser el más ganador de Venezuela con siete campeonatos, pero también de su habilidad para gestionar un plantel plagado de nombres de peso.
Él se encargó de la compenetración en el camerino y por ende en la cancha, tal como lo reconocieron varios de los jugadores, lo que al final dejó como resultado el anhelado título 12 para la organización y para la alegría de una afición que volvió a hacerse sentir como hace más de una década atrás.
Puerto La Cruz / Javier A. Guaipo


