
A pesar de haber transcurrido más de una semana de los dos terremotos que afectaron drásticamente Caracas, La Guaira y otras regiones del país, no se ha precisado el número de víctimas humanas, ni la cuantía de los daños materiales y aún son dificultosas las actividades de los rescatistas, porque, indudablemente, el país no estaba preparado para una catástrofe de esa naturaleza.
Es por ello que esta tragedia jamás imaginada, obliga tanto a los especialistas en situaciones sísmicas como a las autoridades actualizar estudios y ordenanzas urbanas porque existen zonas de alto riesgo, incluyendo el estado Lara, plantea el ingeniero José Vásquez, ex concejal, quien fuera director regional del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, presidente de la Empresa de Infraestructura y del ambiente (Emica) y uno de los funcionarios que participó en el diagnóstico de Iribarren, el cual trató precisamente el asunto de las edificaciones del municipio.
El ingeniero Vásquez desde hace mucho tiempo ha venido advirtiendo sobre la necesidad de actualizar la ordenanza relacionada con la materia sísmica porque sostiene que ésta es de importancia fundamental para la población, ya que si bien los terremotos no se pueden pronosticar hasta ahora, hay que tomar previsiones porque desde hace mucho tiempo existe una definición muy bien fundamentada sobre las regiones de reconocida sismicidad.
En ese aspecto recuerda que hay ocho zonas determinadas de la forma siguiente: Las número 0,1, 2 y 3 están calificadas como de muy baja y baja sismicidad. Comprenden Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro, Apure, Guárico, Monagas, Anzoátegui y Falcón. Pero la 4 es de sismicidad intermedia alta, conformada por Lara, Portuguesa y Yaracuy. Y las de sismicidad alta y muy alta son las Zonas 5, 6 y 7 entre los cuales están la Gran Caracas, La Guaira o estado Vargas, Aragua, Carabobo, Táchira, Mérida, Trujillo y Sucre.
No vamos a entrar en este trabajo en el número de víctimas, que constituye una tragedia y sobre la cual no se sabe todavía el número preciso porque hay una gran cantidad de personas tapiadas porque las labores de rescate han sido muy difíciles de llevar a cabo; pero, en cuanto a edificaciones, las cifras preliminares que se conocen indican que en Caracas y La Guaira 189 edificios quedaron totalmente colapsados y más de 850 afectados severamente.
Conviene resaltar que a raíz del terremoto de 1.967 que afectó a Caracas, los especialistas en construcción de inmuebles hicieron profundos estudios para evitar desplomes de edificios y fue así como se levantaron las torres del Parque Central, que fueron unas de las más altas y ejemplo de la capacidad de los proyectistas e ingenieros venezolanos.
Cuando se trata este asunto, sobre todo con el caso de los edificios colapsados y con daños severos, el ingeniero Vásquez dice que es obligatorio que se investigue quienes hicieron los proyectos de esos inmuebles, examinar los cálculos estructurales y sí fueron realizados los estudios geomorfológicos en las zonas que han resultado afectadas, además de conocer el uso de materiales deleznables.
Claro está que una vez que se tengan los resultados de todo lo que ha ocurrido, indudablemente, las autoridades tendrán que hacer las evaluaciones correspondientes, determinar responsabilidades de quienes hicieron las propuestas de construcción de inmuebles, los inspectores que estuvieron trabajando y, desde luego, determinar cómo es que se llevaron a cabo los planes para la ejecución de las obras.
En cuanto a los edificios que se hicieron durante la llamada Gran Misión Vivienda Venezuela, a partir de 2.011, sobre los cuales hay denuncias de utilización de materiales de baja calidad, el ingeniero Vásquez dice que se debe precisar si los proyectos fueron hechos en el país o provinieron de otros países, como se ha señalado, de Rusia o Irán.
Pero, lo más importante ahora es tomar en cuenta las consecuencias de los dos terremotos del 24 de junio, registrados a las 6 y 4 minutos de la tarde, ya que los especialistas estiman que el más fuerte tuvo una descarga de energía equivalente a 260 bombas nucleares y por tanto, ahora hay que actualizar estudios científicos en el ámbito de la sismología, tomando en cuenta el avance de la tecnología.
En este punto el ingeniero Vásquez manifiesta que las autoridades que tienen las mayores responsabilidades en Venezuela no tomaron en cuenta las advertencias del geofísico Raúl Estévez, de la Universidad de los Andes, sobre la ocurrencia de los terremotos por sectores en el país y se esperaba que ocurriera donde sucedió, no tomándose las previsiones con suficiente tiempo para evitar esta enorme tragedia.
Lo más grave es que este científico ha denunciado que en Venezuela existían 300 estaciones de monitoreo sísmico, las cuales prácticamente fueron abandonadas o desaparecidas, funcionando apenas tres o cuatro actualmente. Aparte de que el país ha quedado sin los profesionales apropiados en esas materia.
De modo, pues, que ahora habrá que tomar en cuenta hechos como el mencionado porque volviendo al tema del riesgo que existe en Venezuela, la sismicidad requiere de atención fundamental y, por tanto, que en el futuro no tenga características tan graves un evento de la naturaleza que suceda en nuestro país.
Al mismo tiempo, es necesario actualizar las ordenanzas municipales, plantea el ingeniero Vásquez, quien se refiere concretamente al mayor de los municipios de Lara, donde el 28 de diciembre de 2.023 se aprobó una ordenanza mediante la cual se exige a los proyectistas presentar la documentación que contenga todos los planos estructurales de la obra a edificar.
Esa ordenanza está ajustada a las normas Covenin 18-56 que está adaptada a normas tecnológicas, añade nuestro entrevistado. Las ordenanzas en esta materia no pueden ser estáticas, porque a medida que aparecen nuevas tecnologías hay que adoptarlas para mejorar las edificaciones.
Los edificios tienen que ser objeto de inspección para que los proyectistas y los calculistas hagan los trabajos sometidos estrictamente a las normas, a fin de que las columnas tengan la dimensión adecuada, que los estribos tengan la separación establecida en las normativas y, en fin, que la obra sea hecha conforme a las disposiciones internacionales de seguridad.
Esas normas Covenin están ajustadas a los requerimientos que hace la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), de acuerdo a los tipos de suelos y en este caso, concretamente, al del municipio Iribarren.
Es oportuno recordar que esa ordenanza fue elaborada por el arquitecto Wilmer González, reconocido experto en desarrollo y planificación urbana; y el ingeniero Eduardo Chollet, respetable profesional en vulnerabilidad y riesgo sísmico.
Ahora, a raíz de los devastadores terremotos del 24 de junio, conviene que las viejas edificaciones de la ciudad debieran ser revisadas y reforzar sus estructuras si no cumplen con lo ordenado por el municipio.
Es de recordar que nosotros estamos dentro de la Falla de Boconó, la cual pasa por el Tiuna, pasa por El Garabatal y El Manzano, lo que hace imperativo que se aplique dicha ordenanza, acota el ingeniero Vásquez, quien, a través de este medio, le hace un llamado muy respetuoso al alcalde Yanis Aguero para que la Dirección de Ingeniería Municipal y a la Dirección de Planeamiento Urbano hagan una revisión a los planos de las construcciones actuales y a las viejas que existen.
Considero, además, que se debe hacer un plan de emergencia para estar prevenidos ante cualquier contingencia que pueda ocurrir, plantea. A tal efecto, se debe contar con maquinarias, equipo de salvamento, refugios y orientación a las personas que viven en edificios de apartamentos, tal como ha sido previsto en Japón, Chile y países con riesgos sísmicos, en los cuales los eventos naturales de gran magnitud pueden ser soportados por las poblaciones sin masivas víctimas y pocos daños materiales.
En estos momentos tan difíciles, que nos preocupa a todos los venezolanos y se ha demostrado la gran calidad de solidaridad humanitaria que tenemos, debemos pedirle a Dios que nos proteja e ilumine a las autoridades para que tomen las medidas preventivas, porque nadie sabe cuando puede la naturaleza causar un desastre, concluye la entrevista el ingeniero José Vásquez.
Caracas / El Impulso


