
Los recientes movimientos telúricos que se percibieron en el país abren un espacio para la evaluación preventiva de la infraestructura en el estado Nueva Esparta.
Aunque la geología local ofrece un panorama de relativa estabilidad, los efectos colaterales del evento exigen una mirada atenta hacia el sector constructivo.
Los expertos coinciden en que el escenario actual es propicio para examinar la resistencia de las edificaciones y actualizar los parámetros técnicos de seguridad para el resguardo de la población.
La geóloga Beatríz González, integrante de la Unidad Territorial del ministerio de Ecosocialismo, detalló que la región no posee una fractura superficial interna en su territorio, pero recibe el impacto por la influencia de la falla de El Pilar hacia el sur.
Asimismo, destacó la actividad de fisuras submarinas como la línea de Punta Arena, la cual registró movimientos en el municipio Tubores hace algunos meses.
Ante esta realidad, González hizo un llamado a mantener la serenidad y recordó que el estado no es extremadamente sísmico, aunque sí percibe los coletazos de las fuertes liberaciones de energía.
La experta explicó que la conformación del suelo varía según la zona, existiendo espacios vulnerables de suelos blandos en valles como el de San Juan o el del Espíritu Santo, que coexisten con macizos montañosos de rocas duras.
Con respecto a la probabilidad de un tsunami en las costas de la región, la especialista señaló que la posibilidad es muy mínima. Aunque este tipo de amenazas se contemplan en los planes de prevención debido al entorno caribeño y la existencia de elementos como el volcán de Martinica, el riesgo de que el estado sea afectado por un evento de esta naturaleza se mantiene bastante bajo.
Un punto crítico abordado por la geóloga fue la situación de las construcciones cercanas a las playas y la necesidad de respetar el retiro de ochenta metros estipulado por las normativas.
González advirtió que el cambio climático provoca un aumento lento pero constante en el nivel del mar, lo que ha ocasionado que edificaciones que antes cumplían con la distancia legal ahora se encuentren a pocos centímetros del agua.
La profesional enfatizó la necesidad de realizar una evaluación profunda de las normas y de todas las infraestructuras de la entidad a raíz de los temblores. A pesar de que las edificaciones se construyeron bajo parámetros sismorresistentes, el comportamiento del último movimiento telúrico superó las expectativas en los materiales utilizados, haciendo indispensable una revisión técnica detallada.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


