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En carpas y aceras, vecinos de Misión Vivienda esperan por reparaciones de los apartamentos

julio 27, 2026
Retrasos en las obras y el temor a fallas estructurales mantienen a vecinos de la avenida Bolívar durmiendo en las aceras a un mes del sismo

A más de un mes del doble terremoto, centenares de familias de diversos urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela permanecen pernoctando en campamentos improvisados y carpas a lo largo del bulevar de la avenida Bolívar, en Caracas.

El despliegue se extiende desde el Nuevo Circo hasta las inmediaciones del Museo de Arquitectura y el Museo Carlos Cruz-Diez, donde los afectados han debido trasladar su rutina diaria a las aceras mientras aguardan por la rehabilitación de sus viviendas.

Las familias provienen de complejos residenciales de 256 apartamentos, como Ojos de Chávez, 5 Héroes Cubanos y el edificio Bicentenario (75 familias) de la avenida Lecuna.

Las reparaciones se enmarcan en el denominado Plan Venezuela Renace, y según los propios vecinos, el edificio Ojos de Chávez fue dispuesto como la estructura piloto para estos trabajos en Caracas. Sin embargo, los lapsos de entrega informados por los ingenieros a los afectados se extienden entre dos, tres y cinco meses. “No hay claridad”, dijo uno de los vecinos.

A la incertidumbre por los tiempos de ejecución y las denuncias sobre el retraso en el suministro de materiales, se sumó la paralización de parte de las cuadrillas. De acuerdo con testimonios de quienes pernoctan frente a sus edificios, un grupo de obreros asignados a las reparaciones detuvo sus labores para exigir una mejora salarial, al catalogar como insuficiente el pago de 30 dólares semanales.

Paralización falta de insumos y contingencia en las carpas

Las condiciones dentro de los refugios temporales se han vuelto complejas con el paso de los días. La entrada de agua en las carpas durante las lluvias y la falta de espacio son los principales contratiempos para las familias situadas en el sector de Nuevo Circo, a lo que se suma la disminución en el suministro de insumos básicos como agua potable y la irregularidad en la entrega de alimentos procesados.

Eugenia Flores, de 51 años y habitante del complejo Bicentenario de la avenida Lecuna desde hace cuatro años, detalló las incomodidades del refugio provisional donde convive junto a cinco familiares.

“Primero estábamos en unas carpitas pequeñas. Llovía, se metía el agua y eso era un desastre. Después nos dieron estas carpas más grandes, pero igual se mete el agua y el calor es demasiado incómodo. Para colmo los trabajadores se paralizaron porque les estaban pagando muy poquito, apenas 30 dólares. Es lógico que no vayan a trabajar por esa cantidad”, dijo la mujer, que se encontraba en un refugio ubicado frente a la estación del metro Nuevo Circo.

Flores señaló además que la atención en materia de alimentación y servicios por parte de los entes gubernamentales ha disminuido considerablemente. “Ahorita la situación está difícil, ya no hay la atención de los primeros días. A veces traen comida que no está en buen estado y hay que estar pendientes. Incluso el agua y la comida ya no llegan tanto como antes. Para poder comer bien tenemos que trasladarnos hasta La Vega, donde un conocido nos presta la cocina”, afirmó.

Por su parte, Leida Montenegro, de 62 años y residente del urbanismo Ojos de Chávez, explicó que los trabajos avanzan de forma irregular debido a la disponibilidad de los insumos en la obra.

“Los ingenieros nos dijeron que la entrega puede tardar entre cuatro y cinco meses, pero uno espera que sea antes porque esto agota. A veces las obras se paran o hacen labores menores mientras esperan que les surtan bloques y cemento. Cuando llueve y uno no tiene una buena colchoneta, toca pararse, recoger las cosas del piso y esperar a que pase el agua”, aseguró.

En esa misma línea, Élis González, de 49 años y madre de cinco hijos, recalcó la falta de precisión sobre el cronograma oficial de entrega. “Nos dicen que van pintando o trabajando por el piso seis o el ocho, pero no dan un límite de tiempo ni una fecha clara. Nosotros lo que estamos es en un campamento de resguardo esperando respuestas”.

Irregularidades en los turnos y la logística diaria

La organización para resolver necesidades básicas como el aseo personal o el acceso a sanitarios ha dependido del apoyo de las instituciones culturales adyacentes al bulevar. 

La ausencia de servicios básicos en el bulevar ha obligado a los residentes a buscar alternativas por cuenta propia. Ante la falta de electricidad en los refugios temporales, vecinos apostados frente al edificio 5 Héroes Cubanos han optado por colgar y extender cables desde sus propios apartamentos en los pisos superiores hasta las carpas en la acera para contar con iluminación y energía durante las noches.

Un habitante del urbanismo Ojos de Chávez, quien solicitó resguardar su identidad por temor a represalias en su contra, denunció que las labores en el edificio piloto han perdido la continuidad inicial que mantenían las cuadrillas.

“Al principio había dos turnos de trabajo y se veía bastante movimiento durante las 24 horas. Ahora los turnos se han ido reduciendo y el trabajo no se ve con la misma agilidad. Nos preocupa el piso 1 y dos del edificio, donde están los apartamentos más afectados y las escaleras, porque por ahí es por donde tenemos que subir y bajar. Si no agilizan los trabajos, la entrega se va a seguir retrasando”, señaló.

El vecino agregó que la convivencia en la calle requiere de coordinación entre las familias para mantener cierta privacidad e indicó que los trabajadores del Museo de Arquitectura le prestan los baños para el aseo.

“Somos diez familias afuera con cinco carpas. Usamos los baños del museo frente al cual estamos apostados porque nos dieron acceso para las necesidades básicas, y en ciertos horarios subimos con cuidado a los apartamentos para asearnos”, explicó.

Modificaciones en las estructuras y el temor a retornar

En otros puntos como la avenida Lecuna, los trabajos se han centrado en la demolición de frisos y paredes agrietadas antes de proceder a la reconstrucción, una labor que mantiene a los vecinos en una rutina de monitoreo constante.

Judith Cazares, residente del edificio Bicentenario, detalló la magnitud de los daños en la infraestructura y cómo viven la espera diaria. “Hubo apartamentos fracturados; unos se dañaron y otros no. Ahorita están en eso, están tumbando los que se dañaron y, bueno, esperando a ver cuándo nos dejan subir. Todavía no sabemos nada, pero estamos aquí todos los días pendientes de las labores. Aquí en este lado somos 21 familias, y creo que en total somos como 76 personas las que estamos pasando por esta misma situación a la expectativa de las obras”.

Pese a los avances parciales que muestran algunas torres, el temor a nuevos eventos telúricos lleva a algunos habitantes a dudar sobre la seguridad de las edificaciones una vez concluidas las reparaciones.

Rafael Álvarez Contreras, de 32 años y habitante de la Torre J de 5 Héroes Cubanos, expresó su desconfianza ante el estado real de la infraestructura. “En la torre donde yo vivo ya falta poco, casi que solo pintar, e incluso hay vecinos que prefirieron quedarse adentro. Pero yo estoy atemorizado. A uno le da miedo que arreglen la fachada o pinten, pero vuelva a temblar y la estructura esté deteriorada por dentro. Por eso preferimos mantenernos en la calle hasta estar totalmente seguros”.

Frente al edificio 5 Héroes Cubanos se constató la presencia de un puesto de atención de Médicos Sin Fronteras; sin embargo, al ser consultados por Efecto Cocuyo, los representantes de la organización señalaron que no podían declarar sobre la situación en el lugar.

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