
La constante erosión de la orilla en Playa Parguito, municipio Antolín del Campo de Nueva Esparta, ha generado preocupación entre comerciantes y visitantes del sector, al observarse una pérdida progresiva de superficie de arena que alcanza las zonas donde se ubican restaurantes y líneas de cocoteros.
Este fenómeno, que deja al descubierto la vulnerabilidad de las instalaciones turísticas ante el mar, responde a dinámicas costeras complejas que han sido alteradas en las últimas décadas por la intervención humana.
Según la bióloga, consultora ambiental independiente y profesora de la Universidad del Mar (Unimar), Cristina Fiol, lo que ocurre en el área no es una anomalía aislada, sino un proceso recurrente dentro del comportamiento natural de las costas.
Fiol precisó que en las playas de arena existe habitualmente un sistema de dunas encargado de abastecer al litoral de manera continua.
"Como tenemos unas estructuras que fueron construidas sobre esa barrera de dunas, no hay un suministro de arena a la playa constante para reponer el material que desplazan el oleaje y las corrientes hídricas", explicó.
La especialista agregó que este tipo de erosión posee un carácter cíclico que suele manifestarse cada 10 o 15 años. No obstante, remarcó que la presencia de concreto y cimentaciones sobre las zonas naturales de reposición impide que la playa se recupere con la rapidez habitual.
"Al tener las estructuras como los restaurantes no hay arena disponible, porque la arena está o debajo de estas estructuras o se le puso cemento", señalo.
Eso es un factor que, a su juicio, pudo haberse mitigado si se hubiesen realizado estudios previos de impacto ambiental y de dinámica de dunas antes de autorizar las edificaciones.
En relación con las alternativas para afrontar este problema, Fiol enfatizó la necesidad de evitar intervenciones empíricas y recurrir al análisis científico de instituciones especializadas.
"Yo sugiero que instituciones como la Universidad de Oriente (UDO) o La Salle traten de hacer un estudio de la dinámica de esas playas para así darle una solución más adecuada", sugirió, al tiempo que exhortó a consultar con profesionales de la ingeniería de costas para evaluar si se requieren obras específicas como espigones o rompeolas.
Fiol hizo un llamado a prevenir escenarios similares en otras zonas vírgenes mediante la regla fundamental de "evitar construir sobre la barrera de dunas para que entonces la playa tenga un suministro constante de arena".
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


