
Aproximadamente 17.000 millones de dólares fue la base en daños materiales ocasionados en Venezuela por el doblete sísmico del pasado 24 de junio, de acuerdo con las estimaciones de Ecoanalítica.
La economista Naomi Silva, integrante de Ecoanalítica, explicó que la reconstrucción total del país requerirá una inversión superior a los 25.000 millones de dólares, en un proceso que podría prolongarse a más de 14 años debido a la falta de ahorro fiscal y a las limitaciones de acceso al crédito internacional.
Durante una entrevista en Radio Fe y Alegria Noticias, Silva comentó que el estudio elaborado por la firma dividió los daños en dos partes siendo una, daño en edificaciones y la otra daño en infraestructuras.
Para edificaciones emplearon el modelo Global Earthquake Model cruzado con la aceleración máxima del suelo (PGA), concluyendo que la afectación en viviendas y comercios ronda los 11.000 millones de dólares.
“Más del 50% de las edificaciones en Venezuela están construidas con mampostería no reforzada, una de las más vulnerables ante sismos de esta magnitud. Ahí pudimos calcular un daño en las edificaciones de aproximadamente 11.000 millones de dólares”, destacó la experta, advirtiendo que esta cifra representa un golpe sobre un acervo de capital nacional estimado en 630.000 millones de dólares.
En cuanto a la infraestructura que abarca carreteras, puentes y sistemas de servicios públicos, los daños se calcularon en 5.000 millones de dólares adicionales; dentro de esta categoría, el sector eléctrico fue el más afectado con pérdidas estimadas en 3.800 millones de dólares, seguido por la red vial con 874 millones de dólares.
“Tenemos infraestructura que probablemente no está construida para soportar un sismo, que no tiene un anclaje sísmico”, comentó.
Sobre lograr un proceso de restauración duradero, la economista explicó que Ecoanalítica durante su estudio tomó como referencia la metodología Build Back Better (Reconstruir Mejor) promovida por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Este enfoque, busca elevar los estándares de construcción para prevenir futuras catástrofes, lo que eleva el presupuesto total de recuperación a unos 25.605 millones de dólares. Sin embargo, Silva aclaró que realizar este plan resulta complejo en el contexto actual, dado que el Estado no dispone de reservas suficientes ni de financiamiento multilateral directo.
Según la economista, el tiempo estimado para completar la reconstrucción dependerá directamente de la capacidad del país para captar fondos externos y gestionar activos en el extranjero. Silva proyectó que, si Venezuela lograra acceder a unos 10.000 millones de dólares congelados o disponibles en el exterior el lapso de recuperación podría reducirse a un rango de entre cinco y seis años, aunque sin financiamiento y ayuda internacional el proceso podría extenderse a más de una década.
A pesar de la magnitud de la tragedia, el análisis contempla un crecimiento de la economía nacional de entre 5% y 7% para este año, debido a que la actividad petrolera no sufrió daños estructurales durante los sismos.
“El pulmón de la economía nacional sigue siendo el sector petrolero; en cuanto a infraestructura petrolera se confirmó que no hubo daños, por lo que estas empresas han podido seguir operando con normalidad”, detalló.
En relación a los servicios públicos, el sistema eléctrico, se posiciona como el principal obstáculo para el aparato productivo privado, ya que, para mantener sus operaciones, las empresas se ven obligadas a incurrir en gastos de autogeneración de energía, costos que terminan trasladándose al consumidor final.
Según Silva, no se anticipa una disminución generalizada de precios, aunque destacó que la disciplina monetaria mantenida por el Banco Central ha evitado, por el momento, un desbordamiento inflacionario tras la contingencia.
Respecto a la reactivación del sector construcción y los planes habitacionales para las familias damnificadas, la economista sostuvo que la recuperación de esta industria suele concretarse a partir del primer año posterior al desastre natural, una vez superada la fase de atención inmediata de la emergencia.
Advirtió sobre el riesgo de financiar estos programas mediante emisión monetaria sin respaldo, señalando que analistas de la firma insisten en tener cuidado con la impresión de dinero inorgánico, a fin de evitar un retorno a episodios de hiperinflación en el mercado nacional.
Caracas / Radio Fe y Alegría Noticias


