
La directiva del Colegio de Ingenieros de Nueva Esparta ofreció una rueda de prensa para fijar postura ante los sismos que afectaron a Venezuela y detallar cómo está preparada la región insular para afrontar un evento sísmico.
Las autoridades recordaron que la zona se encuentra cerca de la falla de El Pilar y cuenta con una clasificación de categoría cinco.
Ante este panorama, los especialistas evaluaron las condiciones de la infraestructura y el comportamiento del terreno local. El ingeniero estructural proyectista Andrés Serra detalló, desde La Asunción, municipio Arismendi, que los suelos de la región cuentan con capas de arena, grava, limo y arcilla sobre una base rocosa que presenta una buena capacidad de soporte.
Con respecto a la licuefacción de los suelos, que es el efecto nocivo donde el terreno se convierte en líquido y provoca el colapso inevitable de las estructuras, el experto aclaró que en los sitios revisados hasta el momento no se presenta un alto potencial para este fenómeno.
La seguridad en la entidad también se ve respaldada por las limitaciones urbanísticas que impiden levantar estructuras de alturas desmedidas.
Actualmente las edificaciones sobre el nivel del terreno se mantienen alrededor de los treinta metros o los diez niveles.
El suelo de la región permite construir hasta esos límites de manera totalmente segura, siempre y cuando se implemente un sistema de fundación adecuado y apto para el espacio asentado.
Para garantizar la protección de la ciudadanía, los proyectos de construcción deben ser presentados primeramente ante el Centro de Ingenieros. En este espacio, la Oficina de Revisión y Seguimiento de Proyectos (Osepro) se encarga de revisar detalladamente los aspectos técnicos de la propuesta.
Cada plan debe estar avalado por un profesional de la ingeniería civil que certifique los cálculos estructurales, el análisis sísmico y el estudio de suelos correspondiente.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


