
Unas 23 personas procedentes de La Guaira se alojan con familiares, casas de amigos y prestadas en el sector de Canchunchú, una de las zonas del municipio Bermúdez que ha recibido más afectados por la tragedia del 24 de junio en la zona norte central del país.
Al final de la calle 12 de Octubre se alojan los Díaz, una familia conformada por tres grupos y unas ocho personas. La madre, Marianny Díaz, una cocinera de 39 años de edad, estaba en Carúpano cuando ocurrió el terremoto y enseguida activó mecanismos de solidaridad para sacar a los suyos de la zona de desastre.
La afectada aprovechó la movilización de los caveros de Guaca que llevaron ayudas a la zona devastada para sacar a sus cinco hijos de La Guaira. Salieron en los compartimientos de las cavas apenas con lo puesto.
La menor de las hijas, Marianyelis, de 16 años, vivió de primera mano el terror del doble terremoto, mientras cuidaba a la menor de sus sobrinas, en una de las humildes casas que tenían en Caraballeda. Las tres se cayeron.
La joven señaló que nunca estuvieron en refugios y tampoco contemplaron quedarse porque allá lo que se dice es que La Guaira no será para vivir.

Con tristeza relata que dejó sin culminar su tercer año de bachillerato y que muchos de sus compañeros de estudios murieron o sufrieron heridas catastróficas, como su mejor amiga, que al tratar de huir de un edificio de 12 pisos, quedó bajó una viga y fue amputada de una pierna.
Aquí, pese a que no llegaron en buses del gobierno, recibieron ayudas de comida, artículos de higiene, colchones y alguna ropa.
Un tío de la joven relató que la madre trabajaba en un restaurante de playa y le iba muy bien, por lo que no planeaba venirse a Carúpano en el corto plazo.

Sin embargo, sí había comprado una casita, que es donde están ahora, y le había hecho algunos arreglos.
Hoy, y es evidente, requiere trabajos mucho más urgentes, porque son tres grupos familiares viviendo en una vivienda con precariedades evidentes y sin mayores insumos que los que están a la vista.
Sucre / Yumelys Díaz


