
Los períodos sin el servicio eléctrico pasaron de extenderse siete horas para alcanzar hasta 10 horas diarias en sectores de El Tigre, municipio Simón Rodríguez del estado Anzoátegui, lo cual golpea fuertemente las actividades comerciales y personales de los habitantes.
Como consecuencia de los cortes imprevistos, los negocios se ven obligados a cerrar. Solo pocos cuentan con plantas eléctricas o continúan sus jornadas hasta donde les permita la luz del sol.
Alvin Ramírez, encargado de una tienda de víveres, expresó que tiene aproximadamente dos meses bajando las santamarías de su local antes de la hora acostumbrada.
"Antes cerrabamos a las 7:00 pm, pero ahora la luz se nos va todos los días y cerramos a las 5:30 pm, cuando empieza a oscurecer (…) Por supuesto esto afecta nuestra productividad, cómo vendemos así (…) Tenemos que facturar de forma manual y también es incómodo tener a los trabajadores pasando calor. Además los equipos se nos pueden dañar", comentó.



Oscuridad en el hogar
Las oscuridad no solo se limita a los lugares de trabajo. En sus viviendas, los tigrenses también padecen por la falta de luz, mientras se interrumpe lo que debería ser el momento de descanso.
"Esto es frustrante, sin luz en el trabajo y también sin luz en la casa, cuando llegamos agotados. Esto no es vida", exclamó Aliseth Marín, habitante del sector Pueblo Nuevo Norte.
Marín relató que pasa sus noches sin dormir durante los apagones, mientras vela el sueño de su bebé de dos años de edad.
"Tengo que ponerme con un cartón para poder echarle aire y que no pase calor porque no quiero que se me trasnoche", expresó Marín.
Todo esto ocurre cuando todavía no existe pronunciamiento oficial sobre un cronograma de racionamiento o plan de administración de carga por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), con el que los ciudadanos puedan organizarse sin pausar sus labores diarias ni verse tan perjudicados.
El Tigre / Damary Díaz


