
En el sector Mis Raíces de El Tigre, municipio Simón Rodríguez del estado Anzoátegui, cada lluvia saca a flote la vulnerabilidad de las calles, las cuales nunca han recibido ni una gota de asfalto y quedan severamente anegadas, lo cual impide un correcto desplazamiento, tanto a las personas como a los vehículos.
Henry Espinoza, vecino de esa comunidad, refirió que atravesar estos caminos, luego de una precipitación, es prácticamente un acto de supervivencia.

"A este barrio nunca lo han tomado en cuenta (…) Cuando la gente va a pasar se quita los zapatos, porque eso es un lagunón completo, no tiene para dónde salir el agua. Todo eso se tranca", describió.
Mencionó que los automóviles también padecen las consecuencias en estas rutas de arena, huecos y charcos. "Todos los carros por aquí están con el tren delantero malo. Esto es intransitable".
La precariedad de las vías se ha prolongado durante aproximadamente 20 años, desde la fundación de esta barriada, a la vista de diferentes gestiones que han pasado por el poder.
"Aquí nunca ha llegado el apoyo de los entes comunales para asfaltar estas calles o aunque sea echarle relleno", comentó, Reider Maneiro, residente de la comunidad.

El también vecino Félix Acosta agregó que en el lugar tampoco cuentan con una red de cloacas. No hay aceras, brocales, ni cunetas, lo cual propicia que las aguas pluviales se estanquen de gran manera en las vías.
En el sector también sufrían por la carencia del sistema eléctrico, pero los vecinos lograron solventar esto comprando materiales con recursos propios para instalar las redes de energía, sin tener que esperar por la voluntad de las autoridades.
"Eso fue hace 15 años y después que los mismos vecinos instalamos todo eso fue que vino la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) a poner la alta tensión", precisó.
Según la apreciación de los habitantes, este sitio solo es visitado por gobernantes o figuras políticas cuando se encuentran en campañas para elecciones, y aunque los recorridos se llenan de promesas, éstas parecen quedar relegadas al olvido.
El Tigre / Damary Díaz


