
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) confirmó que, desde este 10 de abril, el territorio venezolano comenzó a recibir concentraciones de leves a moderadas de polvo del Sahara. De acuerdo con el monitoreo oficial, la nube de partículas ingresó inicialmente por la fachada oriental del país y se espera que su presencia se mantenga de forma ininterrumpida hasta el próximo martes 14 de abril.
Durante estos días, el fenómeno actuará como una barrera natural que limitará significativamente la formación de nubosidad, mientras las autoridades del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo supervisan la evolución atmosférica para alertar sobre cualquier cambio.
La principal característica de este evento será la notable pérdida de visibilidad, lo que provocará que el horizonte luzca turbio o brumoso a pesar de que no se presenten lluvias. Este fenómeno ocurre cuando masas de aire seco, cargadas de arena y minerales provenientes del norte de África, viajan por los vientos alisios a través del océano Atlántico.
Aunque suelen ser episodios de corta duración, su capacidad de recorrer miles de kilómetros permite que afecten con frecuencia a la región del Caribe. De hecho, el país ya registró un escenario similar a finales de febrero, cuando estas partículas redujeron la claridad del cielo nacional.
En paralelo al seguimiento de la calima, el Inameh puso el foco en la seguridad climática a largo plazo basándose en informes del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen). Las proyecciones actuales indican que existe un 61 % de probabilidad de que el fenómeno de El Niño retorne durante el trimestre de mayo a julio.
De cumplirse estas previsiones, el evento meteorológico podría extenderse hasta el cierre del año, alterando el régimen de temperaturas y el ciclo de precipitaciones en todo el país. Por ello, los expertos mantienen un análisis permanente de las condiciones oceánicas para mitigar posibles impactos ambientales.
Barquisimeto / El Impulso


