
El principal cerro entre Caracas y La Guaira, conocido como el Ávila, habría sufrido daños superficiales tras el doble terremoto que afectó a la zona central de Venezuela el pasado 24 de junio. A raíz del movimiento, se produjeron desplazamientos de tierra que no llegaron al macizo rocoso, pero que requieren constante monitoreo ante el riesgo de derrumbes por la temporada de lluvias.
Así lo afirmó el presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano De Santis, quien indicó a EFE que tras un monitoreo de la montaña, corroboró que hubo un daño "muy superficial" en el Waraira Repano.
"Lo que falló fundamentalmente es el suelo, el suelo residual, o sea, la roca más superficial y no vi mayor novedad", explicó De Santis.
El especialista precisó que, desde Caracas, son visibles algunos "rasguños" en la montaña. A su juicio, esto debe ser motivo de monitoreo constante por parte de las autoridades.
"Aquí el problema no es la inestabilidad en el Ávila, el problema es estar atentos porque si se produjera un derrumbe mayor y te obstruye una quebrada, te pudiera dar un alud, entonces esto es una combinación del tema sísmico que ya pasó (...) y de acumulación de lluvias", añadió.
Explicó que, en el caso de que las lluvias sobrepasen los 200 milímetros en una semana, se podría entrar en un fenómeno llamado colapso hidráulico. "Normalmente hace que se produzcan saturaciones excesivas en los suelos superficiales y también algún tipo de caída por presiones hidrostáticas de los macizos rocosos y eso sí puede causar una obstrucción", detalló respecto a las quebradas.
De Santis, tras su evaluación, dijo que las canalizaciones de las quebradas de la montaña "están bien en general".
Caracas / Redacción web


