
La crisis de los servicios públicos en Cumaná, capital del estado Sucre, continúa alterando la rutina de los jóvenes que intentan sostener sus estudios en medio de un escenario cada vez más complejo.
La falta de agua, los cortes eléctricos y las dificultades de transporte se han sumado a un cambio de modalidad que, aunque busca evitar la pérdida de clases, también representa una nueva carga para los estudiantes.
Ante la prolongada crisis hídrica, varias instituciones han optado por impartir clases en línea, como una medida para evitar que los alumnos se queden sin avanzar en sus programas académicos.
Sin embargo, esta alternativa no ha sido bien recibida por todos, debido a que muchos estudiantes ya se habían acostumbrado a la presencialidad y ahora deben reorganizar por completo su rutina desde casa.
Para numerosos jóvenes, la modalidad virtual llega en un momento especialmente difícil.
En muchos hogares de Cumaná, la escasez de agua por tuberías ha obligado a priorizar el uso del recurso para las actividades más urgentes del día a día, lo que incluye cocinar, asearse y resolver necesidades básicas.
A ello se suma la dificultad de contar con un servicio estable de internet, una limitante que impide a muchos estudiantes conectarse a la red con normalidad, entregar asignaciones o participar en clases en tiempo real.
Además, el problema se agrava con los cortes programados de energía eléctrica que se están registrando.
En varios casos, los apagones coinciden con el horario de las clases, lo que deja a los estudiantes sin posibilidad de aprovechar ni la modalidad virtual ni la presencial, en caso de que tengan actividades híbridas.
Esto ha generado aún más frustración entre los jóvenes que sienten que cada día aparecen nuevos obstáculos para continuar su formación.
Los estudiantes consultados coinciden en que, aunque la educación virtual puede servir como apoyo temporal, no sustituye del todo la experiencia de las clases presenciales. Para muchos, volver a estudiar desde casa ha significado adaptarse otra vez a una modalidad que pensaban superada y que ahora les exige más organización, más gastos y más paciencia.
En medio de la emergencia, los jóvenes de Cumaná siguen buscando la manera de no perder el año académico, aun cuando la crisis de servicios les ha cambiado por completo la forma de estudiar y de vivir su día a día.
Cumaná / Lino Castañeda


