
La alegría por el título de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 probablemente trascenderá generaciones al ser uno de los logros más importantes en la historia del deporte nacional. Nombres como Maikel García, Daniel Palencia o Wilyer Abreu serán recordados porque su aporte quedó a la vista de todos, pero hay otros de los que también se debe hablar, pese a no ser protagonistas dentro del diamante.
Una de esas piezas con mucho valor en la hazaña del combinado patrio es Johan Santana, quien ejerció como coach de pitcheo de la selección. Desde el mánager Omar López hasta varios de los lanzadores que formaron parte del equipo resaltaron la labor del "Gocho", quien fue el mentor de un cuerpo de lanzadores que en la opinión pública no generaba confianza plena antes del evento.
Para el merideño fue su primera experiencia formal como parte de un cuerpo técnico, pero si hay alguien que sabe de pitcheo es él. Quizás haya quien no lo sepa o recuerde, pero en las décadas de los 2000 y 2010 Santana dominó las Grandes Ligas (MLB), pues entre otras cosas ganó dos Cy Young (2004 y 2006) en la Liga Americana, además de conseguir una Triple Corona (2006) y lanzar un no hit no run en 2012.
Venezuela llegó al Clásico Mundial de Béisbol con más dudas que certezas en cuanto a pitcheo por ausencias como las de Pablo López, Jesús Luzardo, José Alvarado, Robert Suárez, Germán Márquez, Edgardo Henríquez, entre otros, por múltiples razones.
Brazos como los de Andrés Machado, Daniel Palencia, Eduard Bazardo, Ranger Suárez o Keider Montero, que venían con un pasado reciente positivo, eran los que se perfilaban como los de mayor seguridad. Sin embargo, con Santana como coach, resaltaron Luinder Ávila, Enmanuel de Jesús, Ángel Zerpa o José Buttó, por solo mencionar algunos.
El efecto del "Gocho", que para muchos de los lanzadores venezolanos es un ídolo, fue tal que la selección quedó con una efectividad colectiva de 2.86. De todo el torneo fue el sexto mejor promedio de carreras permitidas cada nueve episodios, pero, tomando en cuenta solo a los cuatro que llegaron a semifinales, Venezuela fue segunda en ese departamento solo por detrás de República Dominicana (1.98).
Al llegar a la final el combinado patrio disputó un total de siete compromisos. En ese lapso recibió 44 inatrapables, nueve de ellos cuadrangulares, y en total le fabricaron 21 rayitas (solo una sucia).
Pese a que previo al certamen se habló de que la selección venezolana basaba sus aspiraciones en la ofensiva, para sorpresa de muchos fue el pitcheo el que abrió el camino hasta alzar el título.
En conferencia de prensa luego de obtener el campeonato Santana dejó saber que su trabajo era estar seguro de que cada uno de los lanzadores tenía la preparación y que tuvieran muy claro las situaciones que pasaban en los juegos.
"Cada uno sabía, si se presentaba una situación, qué era lo que tenía que hacer. Cuando tú te planificas, tienes las cosas claras y lo comunicas, cosas buenas te pueden pasar", dijo el merideño en relación a la labor puntual del cuerpo de relevistas.
Puerto La Cruz/ Javier A. Guaipo


