
A ocho meses del bombardeo de EE.UU. y la extracción y captura de Nicolás Maduro del país, la fecha para las próximas elecciones presidenciales que le otorguen legitimidad al Ejecutivo sigue siendo una incógnita. En entrevista reciente, el secretario de Estado de la administración de Donald Trump, Marco Rubio, apuntó que la prioridad actual “es crear las condiciones” de estabilidad en el país, aunque la intención es llevar a cabo la consulta lo antes posible.
Semanas atrás el consenso parecía ser convocar a comicios en el primer trimestre o a finales de 2027, con un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral (CNE), depurado. Sin embargo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el pasado miércoles 2 que sólo habrá elecciones cuando “Venezuela esté preparada”, algo que, según el propio Trump, aún no es posible.
Entre tanto, los distintos partidos de oposición, han debatido durante las últimas semanas la conveniencia de realizar primero las elecciones presidenciales y luego las regionales y parlamentarias. El asunto parecía haber sido zanjado con el llamado Manifiesto de Panamá de mayo de 2026, en el que un grupo representantes de toldas antichavistas -incluyendo Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ)- reconocieron el liderazgo de la dirigente de Vente Venezuela (VV), María Corina Machado, y la necesidad de darle prioridad a la renovación del Poder Ejecutivo en las consultas electorales.
Otros representantes de la oposición han debatido sobre la posibilidad de convocar primero a elecciones parlamentarias -dado que un parlamento mayoritariamente chavista obstaculizaría de entrada cualquier avance hacía una transición. También se ha puesto en la mesa de debate de la realización de una “megaelección”, la cual incluiría: presidenciales, regionales, locales y parlamentarias, y cuya logística parece, de entrada, cuesta arriba.
El Tiempo consultó a cinco especialistas, y expertos electorales al respecto y estas fueron sus respuestas;
1.- Celiz Mendoza -Abogado y ex consultor jurídico del CNE.

“El primer paso que se debe dar es designar un nuevo CNE, para organizar y actualizar el Registro Electoral, y, además, ajustar la estructura interna del organismo para garantizar un proceso electoral, con total independencia y verificar los sistemas de automatización de todas de las fases del proceso: postulaciones, votación, escrutinio, totalización. Es decir, limpiar la casa y convocar a una elección que corresponda, de conformidad con el Cronograma de Actividades que se vaya acordar, para garantizar su eficacia.
Una vez realizados todos estos ajustes, convocar a cualquiera de los dos procesos más importantes, bien sea conjuntamente o por separado, en este último caso preferible la presidencial y luego la Asamblea. No puede considerarse una “megaelección”. Con tiempo suficiente se puede efectuar, sería lo más conveniente. Esto es en condiciones normales. Solo que en los actuales momentos estamos atravesando por problemas coyunturales que implica más consideraciones políticas y acuerdos de ambos sectores representados en una mesa de acuerdos.
En mi opinión, consideró que, con independencia de antes expuesto, insisto que el primer paso es que, si aún no se ha resuelto lo ocurrido el proceso electoral del 28 de julio de 2024, se debería proceder a verificar su resultado con las actas de escrutinios y su totalización, para obtener lo que realmente ocurrió y, si se demuestra que quien ganó no fue Nicolás Maduro, entonces se debe proclamar al que ganó, y proclamarlo como Presidente. Ya no habría necesidad de convocar una elección, caso contrario, si ganó Nicolás Maduro, como está impedido y se ha considerado su ausencia absoluta, se debe convocar a un proceso electoral, como lo indica el artículo 233 de la Constitución”.
2.- Jesús Castellano – Politólogo, Especialista en materia electoral

“Lo primero debe ser las elecciones nacionales, por urgencia social e importancia. La parlamentaria es fundamental para la transición porque significa un factor clave en la institucionalidad, pero, además, permite la participación y ojalá también la representación de todas las fuerzas políticas en el marco de la transición.
La presidencial también es fundamental y el mejor escenario pudiera ser o que fuese simultánea o semisimultanea con la parlamentaria (uno o dos meses después). No obstante, entiendo que esta elección es uno de los temas más difíciles de la negociación.
Lo que considero inconveniente es comenzar por las elecciones regionales o locales, insisto, por la urgencia e importancia de las elecciones en la transición a la democracia.
La megaelección es una opción, aunque no lo recomiendo por la alta complejidad que supone para la administración electoral, para los electores y para los actores políticos participantes como oferta electoral”.
3.- Griselda Colina – Directora de la ONG, Observatorio Global de Comunicación y Democracia.

“En cuanto a la secuencia electoral, considero que, si el objetivo es avanzar hacia una reinstitucionalización democrática, deben priorizarse las elecciones presidenciales y parlamentarias. Las presidenciales son indispensables porque existe una crisis de legitimidad en torno a quien ocupa la Presidencia, incluso bajo una figura interina. La voluntad expresada por los venezolanos el 28 de julio de 2024 no fue respetada, pero el deseo de cambio sigue vigente. Por eso, organizar elecciones libres, justas y verificables, que permitan escoger legítimamente a quien dirija la nación, sigue siendo una deuda pendiente y una expectativa central de la ciudadanía.
Del mismo modo, si hablamos de reinstitucionalización democrática, el papel del parlamento es fundamental. Un parlamento sin legitimidad genera cuestionamientos y debilita la confianza pública en las decisiones institucionales, más aún cuando ni siquiera se publicaron los resultados de la elección que lo conformó. Por eso, las elecciones parlamentarias también son urgentes e importantes. Además, el parlamento tiene un rol clave en el nombramiento formal de instituciones como el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. En mi opinión, los nombramientos realizados hasta ahora deben entenderse como temporales y someterse a un proceso de renovación institucional basado en un Parlamento legítimo, electo en elecciones libres y justas.
-¿Cuáles son los pro y los contra de una y otra?
-Más que plantearlo únicamente como una comparación de pros y contras, creo que debe evaluarse qué aporta cada tipo de elección al proceso de reinstitucionalización democrática. En el caso de las elecciones regionales y locales, también son necesarias y deben contar con una fecha clara. Permitirían que las regiones tengan autoridades legítimas y, al mismo tiempo, abrirían espacio para que los partidos políticos, después de años de restricciones, puedan reorganizarse, conectar con la ciudadanía y darle un nuevo significado a la acción política. Sin embargo, si hablamos de elecciones como vía principal para recuperar la institucionalidad democrática, considero que primero deben realizarse las elecciones presidenciales y parlamentarias, y luego las regionales y locales.
-¿Se podría pensar en una “megalección”, es decir, todos cargos en una consulta?
-Más que una “megalección”, considero más viable plantear una elección presidencial y parlamentaria conjunta, seguida posteriormente por elecciones regionales y locales. Veo esta opción como posible por dos razones. En primer lugar, técnicamente puede organizarse. En segundo lugar, debe entenderse dentro del contexto político actual: una coyuntura frágil, marcada por una nueva negociación tutelada por Estados Unidos y por la presencia de un actor que ejerce el poder internamente y ha demostrado resistencia a abandonarlo. En ese escenario, realizar simultáneamente las dos elecciones de alcance nacional —presidencial y parlamentaria— debería formar parte de las propuestas que los actores de la negociación presenten como una salida para abrir un camino democrático en Venezuela.
También es posible organizar las elecciones regionales y locales como un segundo proceso. Esto permitiría que las regiones cuenten con autoridades legítimas, capaces de responder a sus realidades específicas y de integrarse activamente a la reconstrucción institucional, política y social del país”.
4.- Wanda Cedeño – Abogada Coordinadora Nacional de Voto Joven.

“Desde Voto Joven y conversando con otras organizaciones que defienden el derecho a elegir al igual que nosotros y que hacen monitoreo electoral, pues coincidimos en que cualquier proceso electoral que se convoque en el marco de este nuevo diálogo que estamos viviendo, debe ser un proceso que en primer lugar nos ponga cada vez más cerca a la puerta de una transición. Esto quiere decir que debe ser un proceso que efectivamente atienda al conflicto político y no que los postergue.
Y justamente sobre este segundo punto, sobre la posibilidad de postergar, pues entendemos que a pesar de que es necesario que haya una renovación generalizada de todos los poderes públicos y de todos los cargos de elección popular, pues en este momento dentro de todo lo importante y todo lo urgente, la verdad es que lo más relevante es acercarnos hacia una transición a la democracia. Con eso en mente, pues para nosotros la elección que debería ocurrir en primer lugar es la del Ejecutivo, en este caso las presidenciales y la de Asamblea Nacional. Pueden ocurrir en conjunto, es totalmente posible, así como se puede pautar un cronograma organizado que en periodos establecidos y bastante cortos tengamos varios procesos electorales, en este caso siendo los primeros presidenciales y luego de Asamblea Nacional y posteriormente locales o regionales, regionales y locales, lo que se prefiera.
En cualquier caso, la prioridad de poder solucionar el conflicto político y de efectivamente quedarnos a las puertas de una transición y no profundizarlo, es que el Ejecutivo Nacional tiene la posibilidad de estabilizar y de comenzar un proceso democratizador en Venezuela de manera general, pero eso solo va a ser posible si tiene una Asamblea Nacional que le apoye, de allí la prioridad de que ocurran estas dos elecciones.
En contraposición, las elecciones locales y regionales no es que no sean importantes, es que históricamente por la propia dinámica electoral que esto genera y porque naturalmente los cuadros políticos que participan en estas elecciones aspiran al poder, tienden a dinamizar el espacio de activismo, movilización y unidad política. Y en este momento teniendo como prioridad la democracia de Venezuela es necesaria la unidad política, por eso vemos que primero deben iniciarse las elecciones presidenciales y de Asamblea y luego continuar con unas elecciones regionales y locales, esto es lo que efectivamente creemos nos posicionaría al menos más cerca a una transición y no nos postergaría la discusión sobre transición y democracia a un tiempo mucho más largo (…) Lo que necesitamos son garantías de que efectivamente nos estamos acercando a una transición, esas garantías solo van a ser posibles si no repetimos el mismo esquema que hemos tenido en el pasado y la verdad es que en distintas mesas de diálogo que ya hemos tenido en el pasado se priorizan las elecciones regionales y locales como una forma de dinamización de todo el país. Es por eso que en este momento creemos que la prioridad, insisto, son elecciones presidenciales y de Asamblea, luego pues se puede pautar nuevamente un cronograma organizado que incluya las elecciones regionales y locales en conjunto”.
5.- Vicente Díaz – Sociólogo, Ex rector del CNE

“Lo más conveniente es evitar un cronograma electoral que propicie que se mantenga o cree una nueva hegemonía en el poder. Necesitamos un cronograma holgado con suficiente separación entre elecciones como para que no existan portaviones.
La discusión del orden de la elección tiene más que ver con los legítimos intereses de las partes en competencia.
Quienes tienen mucho terreno perdido o por conquistar preferirán que las elecciones presidenciales sean lo último y lo más tarde posible.
Por lo contrario, quienes estén siendo favorecidos por las encuestas aspirarán que sean lo primero y lo más pronto posible.
Justamente para evitar que la flexibilidad de la fecha se preste para que se pueda mover según convenga, es que eso debería estar fijado por la Ley, y no a una decisión del CNE”.
Caracas / Rodolfo Baptista


