
Los "negritos de Cerizola", estatua emblemática del municipio Bermúdez en el estado Sucre, cumplieron este martes 42 años desde su traslado al Ateneo Luis Mariano Rivera de Carúpano. La obra da la bienvenida a propios y visitantes en la entrada de la sala de usos múltiples de la institución.
Beatriz Farías, comisionada de cultura y turismo del ente, informó que por tercer año consecutivo se organizó un homenaje a la pieza. La estatua perteneció originalmente al comerciante corso Octavio Cerizola, en cuyo negocio funcionaron las oficinas de los consulados de México y España.

La obra formó parte de la decoración de la casa comercial Cerizola entre finales del siglo XIX y principios del XX. "Los carupaneros se identifican con ellos; los abuelos hablan de la pieza y de los sentimientos que inspiran", señaló Farías.
El acto contó con la participación del Grupo Octágono, el poeta Enrique Viñoles, la pequeña cantante María Emilia Tatá y el Grupo Sonetos de Venezuela.
El cronista Eleazar Marín, conocido como “el hijo de Delia”, explicó que la estatua fue elaborada por el artista Ángel Cabré hace 116 años.
Contrariamente a la creencia popular, el taller fabricó una serie de diez estatuas iguales mediante un mismo molde y un yeso especial. Una de estas piezas fue adquirida por Octavio Cerizola para su negocio, la "Casa Dorada".
Marín relató que Cerizola bautizó a las figuras como “Pedro y Pablo”, en honor a dos mandaderos que trabajaron para él. “Hoy celebramos 42 años desde que las rescataron”, afirmó el cronista, quien además aseguró que en Caracas existe otra de estas piezas en excelente estado de conservación.
Cabe destacar que el autor de la obra, Ángel Cabré, fue el padre de Manuel Cabré, el célebre “pintor del Ávila”.
Sucre / Yumelys Díaz


