
Miles de feligreses se reunieron la tarde de este 1ero de septiembre en la explanada de la Basílica Nuestra Señora de El Valle, en el municipio García de la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, para presenciar la misa y la Bajada de la Patrona de Oriente.
La ceremonia del descenso estuvo a cargo de monseñor Fernando Castro Aguayo, obispo del Diócesis de Margarita, quien anunció que durante las fiestas se mantendrá un acompañamiento espiritual especial para los afectados por los sismos registrados el 24 de junio.
Durante su homilía, el obispo llamó a sanar heridas y mantener la confianza en Dios para transformar las dificultades en crecimiento social.
Asimismo, exhortó a la feligresía a celebrar con austeridad, brindar ayuda al prójimo sin exclusiones y proteger la creación, con especial atención en las familias y las personas ante la coyuntura económica actual.
Los asistentes acudieron al templo para cumplir promesas y elevar oraciones por la paz, la salud y la prosperidad del país.

El vestido
En esta oportunidad, la imagen lució un vestido donado por la familia Salazar de Rojas, confeccionado por Emirfe Salazar Marval en agradecimiento por la superación de diagnósticos de cáncer en la sangre.
El diseño del vestuario incorporó detalles simbólicos bordados en dorado, entre ellos el logo mariano, un cáliz y el color naranja en representación de la lucha contra la leucemia.
La vestimenta fue seleccionada por las autoridades eclesiásticas tras haber sido elaborada tiempo atrás como parte de un compromiso familiar.
Por su parte, Ana Carmen Mata, camarera de la imagen, describió la vivencia con emotividad y resaltó la paz que transmite la cercanía de la figura. Además, hizo un llamado a la comunidad a mantener la oración constante y el rezo del rosario por la unión del país y la tranquilidad mundial.
Testimonios
Entre las visitantes, Sara Verde llegó desde Los Teques para dar gracias por el viaje seguro, mientras que Paola Acevedo acudió a encomendar su nuevo negocio y compartir la tradición familiar.
Ambas expresaron la emotividad de encontrarse en el templo para presenciar la celebración religiosa.
Por su parte, Yamile Gómez, habitante de la comunidad neoespartana, manifestó el profundo orgullo que siente el pueblo al tener tan cerca a la venerada imagen.
La vecina acudió para pedir por la salud de sus allegados y la protección de Venezuela en este inicio de festividades.
La presencia masiva de devotos locales y de distintas regiones del país reafirmó el valor espiritual de esta fecha en la isla.
La jornada culminó entre oraciones, aplausos y testimonios que dan inicio a la temporada de peregrinación insular.

Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


