
El expresidente Hugo Chávez mantuvo una fuerte retórica contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) al que consideraba un “instrumento de la hegemonía estadounidense” contra el desarrollo de los pueblos. Con Nicolás Maduro quedaron rotas las relaciones entre el organismo multilateral y Venezuela (2019) desde que se dudó de la legitimidad de su gobierno hace siete años.
Hoy, Venezuela reanuda relaciones con el FMI de la mano del gobierno interino de Delcy Rodríguez, sobre el que Estados Unidos ejerce una supervisión desde el 3 de enero de 2026, cuando sus fuerzas militares detuvieron a Maduro y a su esposa Cilia Flores.
En lo económico, analistas consultados por Efecto Cocuyo destacan el acceso del país al mercado financiero internacional, aunque el camino hacia la estabilidad económica, se advierte, será difícil porque requiere de reformas estructurales. En lo político es seguir desandando la retórica antiimperialista y operar con pragmatismo, obligados por la cooperación con la Casa Blanca.
“El restablecimiento de relaciones con el FMI y el Banco Mundial, justo después del levantamiento de sanciones a la economía y al Banco Central de Venezuela (BCV), implica un proceso de normalización de asistencia financiera para la economía, la reinserción de Venezuela en el sistema financiero internacional”, señala el economista Giorgio Cunto.
Recientemente, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak, dio por terminada la fase de “estabilización” para Venezuela, dentro del plan del Departamento de EEUU que contempla como segunda etapa la recuperación económica del país para luego dar paso a una transición política. Retomar relaciones con el FMI, subrayan interpretaciones de algunos analistas, marca el inicio de dicha recuperación.
El economista y exasesor del BCV, José Guerra, coincide con Cunto y destaca que el retorno del país al FMI se da en el momento en que Venezuela necesita financiamiento para apuntalar su desarrollo, diversificación y la estabilización de la economía.
Ambos expertos destacan que aunque la vuelta al FMI no implica un plan de endeudamiento en lo inmediato, porque el país debe cumplir ajustes macroeconómicos, sí se traduce en liquidez de divisas (desembolso) correspondiente a los derechos especiales de giro.
“Además, el FMI le entregaría a Venezuela de inmediato 4.900 millones de dólares por los derechos especiales de giro que Venezuela tiene en el organismo. Eso sería cosa de un par de semanas. Igualmente podría acceder a la línea de financiamiento rápido, casi sin condicionalidad por tres años, con unos 2.500 millones de dólares adicionales. El FMI debe hacer una visita a Venezuela para que se cumpla el artículo cuarto constitutivo de los estatutos del FMI, del cual Venezuela es suscriptor desde el año 1946”, destacó Guerra.
Los recursos de los derechos especiales de giro, explica Cunto, pueden cambiarse por otras divisas y sirven de soporte al BCV para recomponer divisas y facilitar la política cambiaria. Sin embargo, critica el anuncio de Delcy Rodríguez sobre usar tal financiamiento para mejorar servicios públicos (electricidad y agua), lo cual, advierte, será insuficiente, porque dado el deterioro de este sector requiere una inversión mayor.
Agregó que un BCV independiente impediría al Ejecutivo decidir el uso del dinero.
El 16 de abril, Luis Pérez, vicepresidente del BCV, asumió como encargado la presidencia del ente emisor. Pérez es un abierto militante del chavismo.
Tras el anuncio del regreso de Venezuela al FMI, la directora gerente del organismo multilateral, Kristalina Georgieva, advirtió que el camino hacia la estabilidad macroeconómica y financiera del país será “muy difícil”, debido a la persistente y elevada inflación y la “profunda contracción económica”.
La presidenta encargada reaccionó al anuncio con la aclaratoria de que su gobierno no tiene previsto ningún programa de endeudamiento y que lo relevante en lo inmediato es la recuperación de la representación de Venezuela ante el organismo internacional. Resaltó que retomar relaciones con el FMI servirá para fortalecer las reservas internacionales, así como dar mayor equilibrio a los indicadores macroeconómicos.
La interina también reconoció que de ahora en adelante el gobierno deberá compartir información como lo demanda el FMI para determinar el estado real de la economía y los correctivos que se deben aplicar, además de aceptar consultas periódicas.
“Venezuela había dejado de suministrar información a tiempo y ahora está obligada a entregarla y debe ser de alta calidad porque así lo demanda el monitoreo del FMI, según el artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI que establece la obligación del organismo a supervisar el sistema monetario internacional y la política cambiaria de sus países miembros. Venezuela debe adecuar la data económica, importante para atraer inversionistas, normalizar los canales informativos”, subrayó Cunto.
Otro aspecto relevante del regreso de Venezuela al FMI, comenta Guerra, es que se puede establecer contacto con el comité de acreedores para tratar el refinanciamiento de la deuda externa y superar el atraso por incumplimiento en el pago desde 2017.
“No hay un céntimo que entre a Venezuela ni por vía del mercado soberano de deuda ni por vía de organismos multilaterales porque está en incumplimiento de pago con el Banco Interamericano de Desarrollo y con la Corporación Andina de Fomento”, apuntó.
El exdiputado de la Asamblea Nacional (AN) critica a Delcy Rodríguez al decir que no tiene previsto ningún programa de endeudamiento para el país con el FMI y debería ser lo contrario.
“La cuenta que uno saca es que el ingreso petrolero y la recuperación del oro, que puede estar en 2.000 millones de dólares más, no alcanzan definitivamente para pagar los salarios, un aumento de salario y de pensiones que valga la pena, ni para fortalecer el sistema eléctrico y mejorar el sistema de distribución del agua, para atender la situación de los hospitales y las escuelas. Eso requiere dinero y eso no son suficientes los 4.900 millones de dólares de los derechos especiales de giro”, advirtió Guerra.
Aseguró que el financiamiento del FMI es “barato” con menos de 4% de interés. Recordó que Venezuela, en la época de bonanza petrolera entre 2010 y 2012, llegó a colocar deuda a 10% de interés con un alto precio del crudo.
«Chao con ustedes», dijo el presidente Hugo Chávez en 2007, cuando anunció el pago anticipado de la deuda venezolana con el FMI y el Banco Mundial para romper lazos con ambos organismos financieros. El líder fallecido en 2013 señalaba al FMI de imponer a las economías políticas de austeridad que perjudicaban a los pobres y favorecían a la élite financiera internacional y de limitar la capacidad de los gobiernos para tomar sus propias decisiones.
En su momento, Chavez promovió la creación del Banco del Sur como una alternativa a las instituciones financieras occidentales.
Para Maduro, excanciller de Chávez, el modelo del FMI se basaba en la exclusión, privatización, empobrecimiento e individualismo y también se cansó de aludir al “capitalismo salvaje y neoliberal” del FMI.
Desde enero de 2019, el FMI informó que decidió suspender su trabajo con Venezuela sobre cifras económicas, debido a las interrogantes sobre la legitimidad del gobierno, tras las presidenciales de 2018. El ente tomó en cuenta que al menos 54 países reconocieron a Juan Guaidó como presidente encargado, tras la declaratoria de la falta absoluta del cargo de Jefe de Estado de la AN.
En 2020, Miraflores solicitó al FMI 5.000 millones para hacer frente a la pandemia por Covid-19 y el organismo lo negó por no reconocer oficialmente al gobierno de Maduro.
Seis años después, Delcy Rodríguez atribuyó el retorno de Venezuela al FMI como una «victoria de la diplomacia» porque no solo se recuperaron las «responsabilidades» con este organismo, sino «los derechos y activos congelados» de Venezuela.
“Volvieron al FMI, al que han satanizado y han denunciado durante décadas y lo anuncian como un logro político de los 100 días de gobierno de Delcy Rodríguez. Es significativo porque el chavismo construyó su discurso, su base ideológica, sobre la idea de denunciar al FMI como un instrumento financiero del imperialismo. En Venezuela esto se acentuó a partir del Caracazo de 1989, cuando gran parte de la izquierda, que luego pasó a formar parte del chavismo, atribuyó los sucesos a las políticas neoliberales que el FMI le impuso al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Durante mucho tiempo el FMI fue el coco de la izquierda venezolana y latinoamericana”, apuntó el politólogo Enderson Sequera.
No descarta que en las bases chavistas y cuadros medios, esto sea visto como una contradicción más de la gobernante encargada.
Para Sequera, luego de las sanciones internacionales, y ahora bajo el tutelaje de EEUU, el chavismo entendió que no puede gobernar sin estar insertado en el sistema financiero internacional. Sin embargo, cree, que el gobierno en la última etapa de Maduro ya había mostrado interés en retomar relaciones con los organismos multilaterales, incluido el FMI, con un objetivo únicamente financiero.
“No es porque crean en las políticas del FMI o del Banco Mundial o de la CAF, sino porque entienden que ahí hay una línea de crédito, unos recursos que necesitan para gobernar. En los últimos años han querido retomar sus relaciones con los multilaterales, no por razones ideológicas sino pragmáticas. Y ahora se les presentó la oportunidad con el tutelaje por parte de la administración del presidente de EEUU, Donald Trump”, sostuvo el politólogo.
Cunto no deja de advertir que el gran giro que debe dar Delcy Rodríguez es la corrección de la política macroeconómica si quiere tener acceso a mayores financiamientos. De lo contrario, indicó, las perspectivas de recuperación económica quedarán en entredicho.
“El acceso al FMI implica reformas estructurales, el desmontaje del sistema económico actual que lleva décadas. ¿Se van a resistir? A Venezuela le urge acceder a financiamiento porque carece de condiciones para recibir ingresos a gran escala, no cuenta con la capacidad de generar divisas por su cuenta, los ingresos del petróleo no son suficientes. Se requiere dar un vuelco a las tendencias económicas”, recalcó.
Analistas han insistido en que el rodrigato se dirige hacia una estabilización económica con escasa apertura democrática, aunque EEUU también ha dejado claro que deben ocurrir elecciones libres en Venezuela con la participación de la líder opositora María Corina Machado.
Caracas / Efecto Cocuyo


