
En Cumaná, capital del estado Sucre, la cercanía de la Semana Santa llega en medio de una prolongada crisis hídrica que ha cambiado la rutina de miles de familias. Aun así, muchos habitantes aseguran que mantendrán sus tradiciones religiosas y buscarán espacios de descanso y recreación durante la Semana Mayor.
Para buena parte de la población, estos días siguen siendo un tiempo de reflexión, oración y respeto por las costumbres que históricamente acompañan esta celebración.
Sin embargo, la falta de agua potable por tuberías ha complicado la dinámica en los hogares, donde bañarse, cocinar o alistarse para asistir a misa se ha vuelto una tarea más difícil de lo habitual.
La fe y las costumbres siguen firmes
María Fernanda Ramos, habitante del centro de la primogénita, aseguró que en su familia mantienen la costumbre de asistir a la iglesia durante la Semana Santa y de respetar las tradiciones religiosas de estas fechas.
“Nosotros siempre vamos a misa y tratamos de vivir estos días apegados a la religión. Aunque el agua está fallando, la fe no se puede perder”, expresó.
De igual forma, José Gregorio Marcano, residente de la Comunidad de Bebedero, señaló que en su hogar también conservan la tradición de no comer carne roja durante la Semana Mayor.
“Eso forma parte de lo que uno aprendió desde niño. Uno intenta mantener la tradición, aunque la situación esté difícil”, comentó.
Ambos coincidieron en que, pese a la crisis hídrica, los cumaneses buscan la manera de no dejar pasar esta fecha sin cumplir con sus costumbres religiosas y familiares.
Entre la escasez y el descanso, buscan una distracción
Otros ciudadanos ven estos días libres como una oportunidad para compartir en familia y despejar la mente, aunque reconocen que la falta de agua limita algunas actividades.
Ana Teresa Guzmán, joven cumanesa, explicó que para ella la Semana Santa también representa un momento para descansar y disfrutar con sus seres queridos. “Si se puede, uno sale a la playa o a un río, o simplemente comparte en familia. La idea es distraerse un poco de todo lo que está pasando”, dijo.
Añadió que incluso estas salidas requieren organización, porque al regresar a casa persiste la preocupación por la escasez de agua y la necesidad de resolver las tareas más básicas del día a día.
Aún con las limitaciones que impone la emergencia hídrica, muchos habitantes de la capital sucrense afirman que apostarán por vivir la Semana Santa con fe, prudencia y esperanza, intentando que la tradición pese más que la crisis.
Cumaná / Corresponsalía


