
En la urbanización Oropeza Castillo de Puerto La Cruz, las aguas blancas corren libres por calles y cunetas y en algunos tramos se mezclan con aguas negras. Lo paradójico es que en el interior de la mayoría de las viviendas las tuberías permanecen secas y los residentes deben soportar malos olores.
En el sector 4 vive el vecino Alejandro Baptista, quien perdió la cuenta del tiempo que llevan las aguas blancas desbordadas. Son años observando ese desperdicio. En cambio, sí sabe con precisión que tienen tres meses aguantando el hedor que emana de las servidas.
La humedad ya està afectando las paredes externas de algunas viviendas, pues el líquido ha ido socavando los bloques. Baptista dice que en el interior de su casa se ve esa misma humedad en las baldosas.
Y mientras el agua se pierde a chorros afuera, habitantes, como Hindira Hidalgo, tiene que esperar hasta la noche para recoger agua. Ella apenas se vale de un chorrito porque no llega con fuerza a la ducha ni para usar la lavadora y mucho menos llenar el tanque que tuvo que instalar cuando comenzó a fallar el servicio.
Los vecinos se quejan de la indiferencia de la Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe). El comentario que circula es que se le ha hecho el planteamiento a la empresa y la respuesta obtenida fue que reparar los distintos tramos rotos de la tubería cuesta 700 dólares, pero nadie sabe quiénes tienen que aportar ese dinero y ni una cuadrilla ha ido al lugar para inspeccionar los daños.
Otra empresa cuestionada es la Cantv. Hidalgo asegura que desde hace cuatro o cinco años su teléfono no tiene tono y no cuenta con Internet, pero religiosamente le cobran ambos servicios. Cuando llama para reportar la falla, lo que le dicen es que se dañó la tarjeta. En esas condiciones, asegura, están la mayoría de los residentes de Oropeza Castillo.



Puerto La Cruz / Magda Llovera


