
Luego de 25 años exigiendo justicia, la ahora abogada y especialista en derecho internacional, Linda Loaiza parece haber logrado finalmente que el caso de agresión y tortura en su contra encuentre un camino para su resolución final. Luis Carrrera Almoina, apodado el “Monstruo de los Palos Grandes” fue objeto de una orden de detención dictada ayer tras una audiencia de presentación y se ordenó su reclusión en la cárcel de El Rodeo II (estado Miranda).
Hoy se espera la audiencia en la Corte de Apelaciones para revisar el delito de violación. Adicionalmente el juzgado instó al Ministerio Público a revisar la petición del delito de tortura, según la sentencia dictada años atrás por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).
Loaiza, quien actualmente cuenta con 43 años, fue víctima de secuestro, tortura y esclavitud sexual. Hija de agricultores colombianos radicados en el estado Mérida, en su juventud arribó a Caracas con la intención de estudiar la carrera de Veterinaria en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
El 27 de marzo de 2001 (cuando Loaiza tenía 18 años de edad) fue secuestrada y sometida a agresiones que produjeron graves y múltiples lesiones físicas y psicológicas.
El agresor, Carrera Almoina, la introdujo de manera violenta en su vehículo, la trasladó a su apartamento y permaneció cuatro meses en cautiverio.
Fue abusada sexualmente y mutilada antes de ser rescatada el 19 de julio por bomberos y efectivos judiciales.
Loaiza fue atada y amordazada, recibió puñetazos, cachetadas y patadas. Fue amenazada con armas de fuego. Sufrió mordeduras en sus senos y otras partes del cuerpo, introducción de objetos por sus genitales y quemaduras con cigarrillos y yesqueros.
Adicionalmente, fue obligada a consumir drogas, entre otros tratos crueles e inhumanos.
Luego de su liberación, Loaiza fue sometida, al menos, a 15 intervenciones quirúrgicas en su rostro y cuerpo, dos de ellas en el páncreas, cirugías reconstructivas, laparoscopia, intervenciones oftalmológicas, odontológicas y de rehabilitación motriz para poder caminar, además múltiples exámenes y tratamientos psiquiátricos y psicológicos.
Carrera Almoina, -hijo de Gustavo Carrera Damas, quien fue rector de la Universidad Nacional Abierta-, fue acusado en un primer momento de los delitos de violación y homicidio frustrado calificado -dejando de lado las acusaciones por tortura, entre otros.
En esta primera etapa no se obtuvo ningún resultado acorde a la normativa legal vigente. De hecho, el 5 de noviembre de 2004, la jueza Rosa Cadiz Rondón emitió una sentencia absolutoria de todos los cargos. El agresor quedó absuelto de los delitos de violación, tortura y homicidio calificado en grado de frustración y recuperó su libertad en 2008.
Años después, el 2 de noviembre de 2016 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sometió este caso ante la Corte IDH, que consideró que los atroces y ultrajantes actos de violencia física, verbal psicológica y sexual sufridos por Loaiza provocaron afectaciones a sus derechos a la integridad y libertad personal, a la autonomía y vida privada, así como a vivir a una vida libre de violencia.
La Corte también estimó que el Estado reaccionó de manera negligente e insuficiente por parte de los funcionarios públicos que no cumplieron con su debida diligencia.
La sentencia de la Corte fue publicada el 16 de septiembre de 2018, pero el Estado se negó a cumplir, al menos hasta ahora, con las reparaciones del caso.
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