
El milagro de la vida rompió el silencio que la percepción de muerte y devastación tras el doble terremoto había impuesto. “Sí, soy Camila Sofía Medina Rivas”, se escuchó entre los escombros de Residencias El Jurel, en Playa Grande, estado Vargas.
A las 6:04 p.m. la fiereza del doble terremoto doblegó a la imponente estructura de concreto. Camila, de 15 años, escuchó a la tierra rugir. Miró como las paredes de su apartamento, ubicado en el piso 10, se agrietaban. Apenas le dio tiempo de tomar a su perra en sus brazos. Después todo se volvió oscuridad.
No sabe cuánto tiempo permaneció inconsciente. Se desmayó. Al despertar y saberse a oscuras y entre escombros intentó cantar y de manera instintiva “guardar fuerzas” para cuando la rescataran. Siempre tuvo fe de que alguien llegaría. Camila estuvo atrapada por más de 60 horas.
El terremoto quebró más de un centenar de estructuras en Vargas, pero no la fe de Josemir, la madre de Camila. Cuenta que nunca dudó de Dios. Sabía que su hija sería sacada con vida.
Casi en un acto místico, pero que es posible cuando se dimensiona el amor de una madre hacia sus hijos, ambas se hablaron. No fue cara a cara: sino de corazón a corazón.
La madre, desde abajo de la estructura cerraba los ojos, imaginaba a Camila y le decía: “Camila hija, aguanta yo sé que estás bien. Mami nunca te dejará. Déjate encontrar que te estoy esperando”, relata Josemir.
Arriba, atrapada entre el colapso de la estructura, Camila hacía casi lo mismo. Imaginaba a su mamá. Le decía que estaba bien y que la esperaba. Cantaba entre los escombros una canción que Josemir siempre le cantó de pequeña. “Yo siempre supe que mi mamá me buscaría”, asegura entre lágrimas la joven quinceañera.
Esta entrevista relata el proceso de una joven que tras lo sucedido está con más ganas de vivir que antes para ver sus sueños materializados. Expone el proceso de un rescate en un estructura de alto riesgo y el amor de una madre que logró recuperar a su hija y celebra tener a su familia completa, en medio de la tragedia. “Estamos sin casa pero tenemos el hogar completo”, enfatiza la mujer.
La Guaira / Tal Cual


