
Habitantes de diversos sectores del estado Nueva Esparta alzaron su voz para exponer la severa crisis de servicios públicos que enfrentan a diario. Las denuncias coinciden en que la falta prolongada de agua potable y las constantes interrupciones del flujo eléctrico comprometen severamente la calidad de vida en la entidad insular.
En la urbanización La Guarina en el municipio Arismendi, los ciclos de distribución de agua superan los dos meses. Eucaris González explicó que en la última ocasión transcurrieron 74 días sin recibir el suministro por tubería, escenario que obligó a los vecinos a manifestarse en las calles y a gastar entre 35 y 40 dólares por camión cisterna para abastecerse, un costo difícil de asumir para las familias de empleados públicos.
Una realidad similar se vive en el sector Salazar García de Los Robles, municipio Maneiro, donde el recurso llega cada 45 a 49 días sin un cronograma fijo. Mileida Ávila señaló que esta irregularidad afecta a casi todas las comunidades del estado, obligando a las familias a buscar alternativas constantes para subsistir.
A la falla del agua se suman las interrupciones eléctricas en la zona. "La luz se interrumpe de dos a tres veces por semana, con fallas que varían entre 20 minutos y más de una hora", dijo Ávila.
Asimismo, José Gregorio Marcano, residente de Las Huertas en el municipio Arismendi, manifestó que la vialidad en su zona está muy deteriorada producto del paso de camiones pesados. Los afectados reiteran el llamado a las autoridades correspondientes para que brinden soluciones definitivas a las fallas en los servicios.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


