
Un grupo de estudiantes de la isla de Margarita hizo historia en Europa al consagrarse bicampeones mundiales de robótica por segundo año consecutivo.
Los jóvenes, pertenecientes al Colegio Guayamurí, obtuvieron la medalla de oro en la gran final de la competencia Robotics for Good Youth Challenge 2026, celebrada en Ginebra, Suiza. El evento se desarrolló bajo el marco de la Cumbre Mundial de Inteligencia Artificial para el Bien Social.
Con el apoyo del programa nacional Semilleros Científicos, la delegación venezolana conquistó un triunfo doble al asegurar el primer lugar.
El equipo The Spartans, integrado por Manuel Makencie, David Rosario y Hassan Hammoud, superó a competidores de más de 36 países.
La delegación de Nueva Esparta demostró el gran nivel de la educación tecnológica estadal en una de las plataformas científicas más exigentes del mundo.

El proceso para alcanzar este segundo título consecutivo estuvo lleno de desafíos significativos. Manuel Makencie explicó, desde el sector Guacuco, municipio Arismendi, que el equipo inició la preparación con una enorme confianza tras la victoria del año anterior, pero la planificación se vio afectada por la incertidumbre del viaje tras la situación originada por los dos terremotos.
El estudiante señaló que la confirmación del viaje representó un gran compromiso porque deseaban demostrar que los venezolanos pueden salir adelante ante cualquier escenario de crisis.
Asimismo, detalló que el diseño y la programación del software de los robots requirieron un esfuerzo técnico complejo para lograr un código sumamente preciso.
La propuesta técnica estuvo enfocada en aportar soluciones tecnológicas viables para el sector agrícola. David Rosario describió que la competencia simulaba las labores de una granja con el objetivo de evaluar cómo la robótica puede optimizar la producción de alimentos.
Para ello, el equipo diseñó dos dispositivos capaces de recolectar y sembrar semillas y frutas con gran rapidez.
El estudiante recordó que esta iniciativa, respaldada por la Organización de las Naciones Unidad (ONU) busca motivar a la juventud global a plantear ideas prácticas para resolver problemas reales del planeta.
El triunfo de la delegación margariteña no dependió únicamente del ensamblaje de las piezas.
Hassan Hammoud enfatizó que la mayor fortaleza del grupo fue la capacidad de aprender de sus propias fallas en la pista de competencia.
El joven resaltó que identificar los errores, tanto en el funcionamiento de los robots como en la dinámica del equipo, les permitió corregir las fallas y avanzar unidos.
Hammoud concluyó que la compenetración grupal y la madurez para manejar sus diferencias individuales fueron los factores fundamentales que les otorgaron la adaptabilidad necesaria para triunfar.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


