
El sismo con epicentro en el estado Yaracuy registró efectos en Caracas y La Guaira debido al fenómeno denominado "efecto de sitio". Este proceso se manifiesta cuando las ondas sísmicas penetran en terrenos con composiciones blandas o sueltas, lo cual altera la amplitud y frecuencia de la onda original. El comportamiento de la onda depende de las características geológicas y geotécnicas locales, lo que genera un movimiento prolongado en la superficie.
En Caracas, la composición de la roca y el suelo es heterogénea y varía según la zona. Sectores como San Bernardino, Altamira y Los Palos Grandes cuentan con depósitos sedimentarios profundos conocidos como depocentros. Estas capas de sedimento funcionan como amplificadores naturales de la energía sísmica, “a diferencia de las zonas cercanas al Ávila donde el suelo es de roca firme y la onda no se amplifica”, explica María Victoria García, experta en ingeniería geofísica egresada de la UCV.
Cuando ocurre un terremoto, las ondas sísmicas (primarias y secundarias) entran en estas capas gruesas de sedimento y se amplifican haciendo que “el suelo se mueve mucho más, como una gelatina”, agrega García. En cambio, en las zonas pegadas al Ávila el suelo es de roca firme, por lo que la onda no se amplifica tanto (aunque igual se siente). Históricamente, esas tres zonas han sufrido más terremotos.
Condiciones del suelo y normativas técnicas
La Guaira presenta una situación similar por poseer un suelo mayoritariamente sedimentario que intensifica la percepción del movimiento. En esta región costera existe un factor adicional relacionado con la acumulación de sedimentos inestables tras los eventos del deslave de 1999.
El riesgo futuro en la zona se vincula a la estabilidad del suelo, por lo que las normas de construcción sismorresistente requieren criterios estrictos en terrenos blandos y profundos para evitar fallas estructurales. Las edificaciones sismorresistentes se diseñan para soportar el movimiento sin colapsar, aunque ninguna estructura se considera indestructible.
¿Qué se sabe de la posible réplica mayor a 6 que hablan los expertos?
Los especialistas y geofísicos, bajo el análisis de profesionales como el Dr. Frank Audemard de FUNVISIS (Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas), han identificado características sismológicas que permiten proyectar una réplica de magnitud considerable (mayor a 6).
La comunidad científica mantiene en desarrollo los estudios para determinar el comportamiento exacto de la onda durante este evento. Los modelos actuales descartan réplicas que superen la magnitud 7 o que sobrepasen al evento precursor, el cual se promedió entre magnitudes de 7.2 y 7.5.
La ingeniera geofísica María García explica el concepto de "tiempo de retorno" para eventos cíclicos. En el histórico venezolano, grandes eventos sísmicos suelen manifestarse en lapsos de aproximadamente 60 años (con antecedentes notorios como el terremoto de 1967 y la crisis sísmica de 1812). Dado que ya se cumplió esa ventana de tiempo, la liberación de energía actual responde a este comportamiento cíclico.
“Los sismos no se pueden predecir con fecha exacta, pero sí se pronostican de forma cíclica”, aclara la especialista. El objetivo de estas alertas es preparar a los organismos de seguridad para resguardar a la población y mejorar las tecnologías de construcción e infraestructura, evitando que se repitan tragedias del pasado (como en 1967).
Puerto La Cruz / Ismelvia Dugarte


