
A diferencia de lo que ocurre en otras regiones del mundo con alta actividad sísmica, la estructura de la tierra bajo nuestras costas posee características únicas que actúan como un escudo natural. Expertos en geofísica aclaran por qué, a pesar de los sismos, el riesgo de un tsunami en el país es inexistente.
La experta en geofísica, María Victoria García explica que la principal razón radica en el tipo de interacción entre las placas tectónicas. Mientras que en países como Chile o Japón predomina la subducción (donde una placa se introduce debajo de otra, acumulando tensión vertical). En Venezuela el sistema de fallas, como la de San Sebastián, presenta un movimiento lateral o de cizalladura.
En las zonas de subducción, la placa continental se dobla hacia abajo y, al liberarse la energía, salta bruscamente hacia arriba como un resorte, impulsando con fuerza la columna de agua. “En cambio, el suelo oceánico venezolano tiene bordes de tipo transformante, lo que significa que las placas se desplazan de forma horizontal, una al lado de la otra, sin choques frontales ni deformaciones verticales significativas”, agrega María Victoria García.

Sin "empuje" no hay gran ola para que se genere un tsunami, es indispensable un disparador vertical. Es este impacto hacia arriba el que levanta el agua y genera la onda expansiva. Según la especialista, al liberarse la energía sísmica de forma estrictamente horizontal en nuestras fallas, no existe el empuje necesario para elevar el océano.
"Físicamente, nuestras costas no pueden producir un tsunami", concluye la ingeniera geofísica, enfatizando que la liberación de energía en la región no tiene la magnitud vertical requerida para tal fenómeno.
Es común que tras un sismo o por dinámicas climáticas se puedan observar fenómenos como el mar de fondo o un leve recogimiento del agua en las playas venezolanas. Sin embargo, la ingeniera geofísica María Victoria aclara que estos eventos responden a dinámicas normales de mareas y al reacomodo natural de las fallas locales.
Bajo ningún concepto estas variaciones representan un peligro de tsunami para la región costera, por lo que se hace un llamado a la calma y a confiar en la configuración geológica que protege al territorio venezolano.
Por Ismelvia Dugarte


