
En Cumaná, los días libres dejaron de ser sinónimo de descanso. Desde hace más de dos meses, la crisis hídrica que atraviesa la capital del estado Sucre ha transformado la rutina de cientos de familias, que ahora dedican sus horas de descanso a buscar agua para poder sobrevivir.
Lo que antes era un fin de semana para compartir en familia, ir a la playa, descansar o realizar actividades recreativas, hoy se convirtió en jornadas agotadoras marcadas por filas, tobos, cisternas y recorridos por distintos sectores del municipio Sucre intentando conseguir un poco de agua.
Días de carga
Muchos ciudadanos aseguran que sus únicos dos días de descanso laboral son utilizados para resolver cómo abastecerse del recurso hídrico, almacenarlo o usarlo para lavar ropa acumulada durante la semana.
Además, explican que deben mantenerse atentos a cualquier información sobre sectores donde pueda llegar agua por tuberías, aunque sea por pocas horas y sin previo aviso.
En comunidades de la ciudad de Cumaná el suministro aparece de forma irregular y sin programación estable, lo que obliga a las familias a movilizarse rápidamente cuando se corre la voz de que “llegó el agua”.
“Ya no descansamos”
María González, habitante del barrio La Llanada, de la parroquia Altagracia, afirmó que la situación ha afectado considerablemente su calidad de vida y su estado físico.
“Nosotros ya no descansamos. Los sábados y domingos son para buscar agua, cargar tobos, lavar ropa y tratar de llenar recipientes. Uno termina más cansado que en los días de trabajo”, expresó.
Asimismo, relató que muchas veces deben trasladarse hacia otros sectores donde sale agua momentáneamente para poder abastecerse.
El desgaste físico aumenta
José Torrealba, residente de Las Palomas, perteneciente a la citada parroquia, comentó que la crisis hídrica ha generado agotamiento físico y estrés constante en las familias cumanesas.
“Aquí uno vive pendiente del agua. Si dicen que salió en una comunidad, uno tiene que correr con los tobos. Ya no hay tiempo para descansar ni compartir con la familia porque todo gira alrededor de conseguir agua”, señaló.
Indicó además que en ocasiones, deben pagar cisternas privadas o caminar largas distancias para cargar agua destinada a tareas básicas del hogar.
Una rutina marcada por la incertidumbre
Aunque las autoridades mantienen esquemas de distribución mediante camiones cisterna y trabajos en el sistema Turimiquire, los ciudadanos aseguran que la demanda continúa superando la capacidad de respuesta.
Mientras tanto, en Cumaná, el descanso quedó en pausa. Para muchas familias, la prioridad dejó de ser recrearse y pasó a ser garantizar algo tan básico como tener agua para cocinar, bañarse o lavar ropa.
Cumaná / Lino Castañeda


