
A las 9: 57 pm de este martes fueron liberados los exfuncionarios de la extinta policía metropolitana, Erasmo Bolívar, Luis Molina y Héctor Rovaín, tres de los presos políticos con más años de cárcel en el país. Los tres agentes fueron acusados por participar en las muertes ocurridas en Puente Llaguno durante los sucesos de abril de 2002 y permanecían tras las rejas desde el 19 de abril de 2003.
Tras salir de la Comunidad Penitenciaria de Fénix Lara en Barqusimeto, se arrodillaron y levantaron las manos al cielo para dar gracias a Dios, luego de 23 años de cárcel.
Los exmetropolitanos forman parte del grupo de 300 presos que prometió liberar ayer el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, de las más de 500 personas que aún permanecen privadas de libertad y no han sido beneficiadas aún por el proceso de Amnistía.
“Le doy gracias a Dios primero que nada, que nos mantuvo fuertes y firmes todo este tiempo. Hay mucha gente que está pendiente de nosotros. Le doy las gracias a todas esas personas que nunca nos han olvidado. A mi gente de comunidad de La Guaira, les envío un abrazo, los quiero muchísimo. No ha sido fácil, ha sido un viacrucis”, señaló Erasmo Bolívar.
Admitió que no sería fácil la reincorporación a la sociedad tras más de 20 años prisión. “Nos vamos a encontrar a una Venezuela distinta a la que dejamos, pero vamos a poner nuestro granito de arena. Se que el estado La Guaira ha cambiado muchísimo. Pero nos iremos adaptando poco a poco a la nueva sociedad”.
Pidió al resto de los presos políticos y sus familiares mantener la fe. “Fuerza, sí se puede. Pasar por este proceso no es nada fácil. La liberación de todos los presos políticos debe darse en cualquier momento”, agregó Bolívar.
Reincorporarse a la sociedad
Luis Molina señaló a su salida que habían sido dos décadas privados de libertad “injustamente”.
“Gracias a Dios estamos ya en Libertad. Estar preso injustamente es duro. A las 6 de la tarde el director de la cárcel nos llamó y nos preguntó que si teníamos a alguien que nos viniera a buscar. No nos lo esperábamos”.
Molina apuntó que su prioridad era reencontrarse con sus familiares, con su mamá y su hija.
Héctor Rovaín lamentó no podrá abrazar a sus padres ya que estos fallecieron mientras estuvo recluido.
“No ha sido fácil. Está fortaleza que tuve fue porque Dios y nuestro señor Jesucristo me la dio. Este es un mensaje que le doy a les personas que estén pasando por situaciones difíciles, y a veces hay quienes están más presos afuera, que nosotros estando adentro, porque no tienen a Jesús en su corazón”, dijo Rovaín que espera reencontrarse con su familia que está dentro del país y su hijo que está en el exterior.
Caracas / Rodolfo Baptista


