
En la cuarta calle de Charallave, al sur del municipio Bermúdez del estado Sucre se resumen todos los males de esa urbanización popular fundada hace poco más de 50 años: calles rotas, derrames de aguas servidas, acumulación de basura y pare de contar.
Para los vecinos, la irregularidad en el servicio de aseo y la falla de un colector, que provoca derrames en todas las bocas de visita de la zona son, sin duda, los más graves y urgentes.

Aníbal Romero, residente del sector, dijo que el camión recolector lleva como seis meses que no pasa y los mismos vecinos deben hacer “potes” para pagar entre 25$ y 30$ para que les recojan la basura en camiones. El problema se extiende por la urbanización, que es un parcelamiento de 10 calles.
Romero aprovechó para denunciar el problema del colector principal caído, que obliga a los afectados a amanecer cada día sacando agua sucia de sus viviendas.
Héctor González, otro habitante, señaló que los derrames afectan tanto a los residentes como a los transeúntes, que son muchos, porque allí queda el Complejo Educativo María de Vera, que al parecer, también comenzó a sentir los efectos del daño del colector.
“Por aquí pasan profesores, estudiantes y hay que verle la cara. Son los problemas que estamos viviendo en la comunidad. Pero lo principal es el tema del colector”.
Luis Martínez, otro vecino, coincidió al señalar que la basura la recogen cada varios meses, pero que el daño en la red de aguas servidas es el que causa verdadero malestar en el sector.

Precisó que hay problemas de salubridad en las casas, que presentan derrames internos de aguas servidas, muchas no tienen instalaciones sanitarias activas, debido a que no se pueden usar y la mayoría deben recoger envases de agua sucia para echarlas a la quebrada de la zona.
Martínez es una de esas personas, que debió colocar válvulas y otros dispositivos en su red interna, pero igual se derraman las cloacas en su casa y debe vivir sacando los desechos.
Dijo que no sabe cuál es la solución que se viene gestionando, aunque en la calle comenzaron a romper, pero después se retiraron y dejaron la calle peor, porque ahora hay agujeros en una buena parte.
René Bello, otro residente, explicó que los llamados jefes de calle y territoriales son los responsables de buscar una solución al problema, pero en cambio no han logrado gran cosa.
Explicó que el problema tiene unos ocho años y los derrames ya llevan un año sin cesar. “Tuve que poner algo ahí para que no me entrara tanta agua para allá adentro, pero tengo que sacar agua cada tres días de la tanquilla para llevarla a la quebrada”.
Cree que una solución es que la Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe), mande agua potable por tubería en la mañana y la corte en la noche, para que las tuberías de líquidos servidos se vacíen. Calcula que el problema afecta a unas 500 familias que viven entre la cuarta y las otras calles cercanas que ya han comenzado a sentir los efectos de la caída del colector.
Grisel Sifontes también sufre a diarios los males de la insalubridad, con derrames en el patio, en el lateral de su vivienda y la falta de instalaciones sanitarias acordes a sus necesidades. “Los baños no sirven”.
Según la información que maneja, la reposición del colector ganó como obra a ejecutar en una de las consultas comunales, e incluso en diciembre arrancaron, pero luego paralizaron y no dieron explicaciones. “Hay que movilizarse con eso rápido porque todas estas casas están afectadas”.
Sucre/ Corresponsalía Carúpano


