
Lo que en maqueta era un proyecto habitacional de 50 viviendas que formaban parte del programa gubernamental "Mi casa bien equipada" quedó reducido a sólo tres que fueron concluidas por sus ocupantes y otras dos en ciernes, pues a duras penas sus adjudicatarios han podido colocarle puertas y algunas ventanas para habitarlas.
Eso es lo que relata Yuxe Reyes, beneficiaria de una de esas viviendas ubicadas en el sector El Zamuro del municipio Santa Ana, en lo que el gobierno bautizó como "Urbanización Hugo Chávez Frías". La humilde mujer no oculta su desencanto cuando hace memoria de todo lo que le ofrecieron y cae en cuenta del enorme contraste que hay entre esa promesa y su amarga realidad.
"Tengo nueve años aquí. Estaban invadiendo y preferí meterme con mis cuatro hijos antes que perderlo todo. Se suponía que me la entregarían amoblada, con todo. La verdad es que encontré la casa en puro bloque y con culebras a placer por todos lados: cascabeles, corales y ratoneras.Tenemos luz porque traje el cable y también las puertas de la otra casa donde yo vivía antes que está en una zona de riesgo. Ofrecieron 50 casas equipadas y no terminaron ni una", asevera.
El ama de casa comenta que cuando se mudó al lugar, frecuentemente iban personas a cargo del proyecto que le ofrecían que todo sería construido, incluso un parque infantil, pero no fue así.
"Venía un arquitecto, un ingeniero, de todo un poco y decían que harían esto y aquello, pero quedó así. Más bien los materiales de las casas, como las puertas y las ventanas, los tenían guardados al frente y todo eso se lo llevaron. Al final aquí sólo vivimos tres familias, porque los de la primera casa casi nunca están y otra la están acomodando. Cada quien ha hecho lo que ha podido para terminar su casa", comenta.

Entre carencias
Pérez expresa su preocupación por no contar con un pozo séptico y admite que le falta plata para adquirir los materiales necesarios.
"Con sacrificio he comprado los bloques y los tubos, pero me hace falta el cemento, la arena y pagar la mano de obra. Todo eso cuesta, pero me preocupa porque los hedores perjudican a los vecinos y lo mejor sería tener el séptico", agrega.
Dice que se conformaría con que el alcalde de Santa Ana, Freddy Fernández, le regale el cemento que requiere para poder contar con mejores condiciones sanitarias en su vivienda.
En el sector El Zamuro tampoco hay aceras y mucho menos asfalto. El agua que reciben es salobre y para el consumo humano deben comprar cada tambor en 1.200 bolívares.
Johanna Romero dice que aunque no vive en el sector, lo visita a menudo porque allí viven su mamá y su hermano, y también dio su opinión sobre a la falta del líquido.
"No es fácil. La situación está dura para todos, pero no queda otra. Hay que comprarla para tomar", lamenta.
Sólo losas
Los vecinos del sector El Zamuro desconocen la identidad y el paradero del resto de los beneficiarios del proyecto habitacional "Hugo Chávez Frías", que en papel quedó plasmado como un atractivo urbanismo que ofrecería calidad de vida a sus adjudicatarios, pero en realidad se quedó en la etapa de losas rodeadas de maleza y de serpientes, en una apartada zona de Santa Ana a la que, tal como ellos mismos comentan, "es muy difícil que llegue alguien del gobierno".

Santa Ana / Danela Luces


