
Un edil de Montevideo propuso crear una "hora silenciosa" obligatoria en centros comerciales y espacios públicos cerrados o semicerrados para garantizar la accesibilidad a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con hipersensibilidad sensorial, trastorno de estrés postraumático u otras condiciones vinculadas al neurodesarrollo.
La propuesta fue presentada en forma de proyecto de decreto por el edil del opositor Partido Nacional Nicolás Botana, ante la Junta Departamental de la capital uruguaya.
En su exposición de motivos, Botana sostiene que hay personas para quienes los "estímulos visuales y sonoros intensos" no son "una mera incomodidad, sino un obstáculo real" para su vida diaria.
Por eso promueve la obligatoriedad de la implementación de la "hora silenciosa", que refiere a "una franja horaria en la que se reducen deliberadamente los estímulos sonoros y lumínicos en espacios de acceso público".
Esta herramienta ya es implementada en un centro comercial de la capital, que de forma voluntaria reduce la iluminación, utiliza música tenue y apaga sus monitores al menos dos veces al mes para adaptar sus espacios y garantizar el acceso a todo público.
Botana defiende que esta herramienta "no altera el funcionamiento general de los servicios ni restringe el acceso del resto de la población, sino que amplía las condiciones de uso efectivo del espacio urbano para quienes hoy se encuentran, en los hechos, limitados en su participación plena".
El proyecto prevé que esta herramienta sea implementada de forma obligatoria en centros comerciales al menos dos veces por mes durante una duración mínima de cuatro horas continuas por jornada y que hipermercados y supermercados la apliquen una vez por semana durante un plazo de al menos dos horas.
En el caso de los espacios públicos, de aprobarse el proyecto tal como fue presentado, esta medida sería aplicada al menos dos veces por mes, exceptuando aquellos lugares en los que sea imposible su aplicación, como son estadios, locales bailables, salas de concierto o similares.
El proyecto prevé que la Intendencia de Montevideo se encargue de reglamentar su aplicación en espacios públicos, por lo que deberá elaborar un protocolo.
Montevideo / EFE


