
Los cumaneses, en el estado Sucre, revivieron este miércoles 21 de enero su devoción por la patrona de la ciudad, Santa Inés del Monte, la mística y virgen, cuya imagen colonial sirvió de escudo para salvar a la población de un feroz ataque de los indígenas locales.
La feligresía se congregó en la basílica menor de la diócesis capitalina, nombrada en honor a Santa Inés, para rendir honores a quien es un símbolo permanente de la Primogénita del Continente Americano.
El arzobispo de Cumaná, monseñor Ángel Francisco Caraballo, resaltó en su homilía que la veneración a los santos está dada porque fueron amigos de Dios que vivieron heroicamente su vida cristiana. “Son personas como nosotros que ejercieron su vida con mucho sacrificio y mucha abnegación”.
Resaltó el valor del pueblo venezolano, que ante las dificultades actuales resalta por su nobleza, su lucha y esfuerzo y debe ser contado entre los valientes. “Por eso le pedimos a Santa Inés que nos ayude”.
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Sobre Santa Inés dijo que cultivó la virtud de la fortaleza y la capacidad de afrontar grandes peligros, para resistir en medio de las pruebas. “Ella cumplió el martirio y dio testimonio de su fe en Jesucristo”.
Ante las pruebas físicas y espirituales actuales, monseñor Caraballo llamó a cultivar esa fortaleza y no rendirse. “Debemos saber que contamos con la ayuda de Dios”.
Sucre / Corresponsalía


