
El presidente ruso, Vladímir Putin, recibió este sábado 5 de septiembre en el Kremlin a los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, en un intento por reactivar el estancado proceso de paz para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. Se trata del primer encuentro de este tipo desde el 22 de enero, y llega apenas dos semanas después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, visitara también la capital rusa.
Para facilitar el viaje de los mediadores estadounidenses, tanto Putin como el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ordenaron detener durante tres días los ataques aéreos contra Moscú y Kiev. Putin explicó que Rusia suspendió sus ataques contra la capital ucraniana luego de recibir una propuesta oficial de Kiev en ese sentido, y agregó que los bombardeos ucranianos contra territorio ruso también han disminuido de forma notable. Sin embargo, aclaró que no existe ningún acuerdo con Ucrania para extender esta tregua puntual a un cese el fuego más amplio.
Al iniciar la reunión, Putin reconoció que la situación que abordarían "no es fácil", pero expresó su reconocimiento hacia los esfuerzos del presidente estadounidense, Donald Trump, por avanzar en una solución al conflicto pese a lo complicado del contexto que enfrenta. El mandatario ruso destacó además la confianza que, según dijo, existe entre ambas partes respecto al trabajo de los mediadores estadounidenses. Por su parte, Witkoff trasladó a Putin los saludos de Trump y le agradeció que se suspendieran los bombardeos para permitir un vuelo seguro de la delegación hasta Moscú.
El encuentro se desarrolló en el Gran Palacio del Kremlin, con la participación adicional del asesor de política internacional ruso, Yuri Ushakov, y del enviado presidencial para asuntos económicos con Estados Unidos, Kiril Dmítriev. Una vez concluida la reunión, está previsto que Witkoff y Kushner viajen a Kiev para reunirse con Zelenski y continuar así las gestiones diplomáticas en ambos frentes.
Trump había adelantado la noche anterior que sus enviados llevaban consigo una propuesta concreta para poner fin a la guerra, en línea con lo que describió como su historial de haber ayudado a cerrar varios conflictos internacionales. Pese a la disposición mostrada esta semana para recibir a los emisarios estadounidenses, Putin ha descartado por ahora tanto una tregua prolongada como una eventual cumbre con Estados Unidos y Ucrania, a menos que esta última sirva para sellar un acuerdo de paz definitivo.
Las negociaciones entre Rusia y Ucrania llevan meses sin avances significativos, estancadas desde febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una operación militar contra Irán. Tanto Moscú como Washington consideran además que los entendimientos alcanzados en la cumbre bilateral de agosto de 2025 en Alaska —donde, según reportes de prensa, Rusia se mostró dispuesta a congelar el frente sur si Ucrania cedía la totalidad del Donbás— ya no tienen vigencia en el contexto actual.
Moscú / Redacción Web


