
Luego de 10 días del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, los cuerpos sin vida de una madre, oriunda de El Tigre, municipio Simón Rodríguez del estado Anzoátegui, y su hijo adolescente fueron localizados bajo los escombros de Residencias Lagunamar, en el estado La Guaira.
El hallazgo de Dilia Marcano Pérez, de 56 años de edad, y Marcelino Fernández, de 15 años, fue posible tras la insistencia de sus parientes. El esposo de la dama logró ingresar a la zona afectada junto a un grupo de rescatistas, este sábado, 4 de julio, y fue entonces cuando encontró los cadáveres.
Según información de familiares, supuestamente, los cuerpos no tenían heridas visibles ni presentaban estado de descomposición, por lo que presumen que el deceso ocurrió pocas horas antes.
La localización de Marcano y Fernández puso fin a la zozobra que durante más de una semana invadió a sus seres queridos, quienes a través de la prensa pidieron celeridad en la búsqueda. En su momento, argumentaron que la información oficial sobre la edificación colapsada era prácticamente nula y dependían de redes sociales particulares para enterarse de los hechos.
Denuncian falta de ayuda
Durante el proceso por intentar saber sobre el paradero de la madre y su hijo, familiares denunciaron distintas irregularidades. En una entrevista previa para El Tiempo, Neraida Pérez, tía de Dilia, señaló que en el lugar se mantenía un escaso grupo de civiles, que se ofreció como voluntario ante la falta de personal para las labores de salvamento.
Además, los colaboradores no contaban con las herramientas ni maquinarias adecuadas para proceder con la remoción de escombros.
"Para allá no ha llegado ayuda. Las personas han estado ahí trabajando con las uñas, con lo poco que tienen, con martillos, con palas, con guantes y hasta manos al aire. No han tenido apoyo", comentó en su momento Pérez, para exigir al gobierno mayor apoyo.
Hasta hace pocos días, los dolientes de Dilia y Marcelino se aferraban a la esperanza de encontrarlos sanos y salvos. Hoy, la dura realidad les deja un mayor pesar al considerar que si los cuerpos estaban aparentemente intactos, un rescate a tiempo les hubiese salvado la vida.
El Tigre / Damary Díaz


