
En la urbanización Súper Bloques de Cumaná, estado Sucre, una de las más altas y pobladas de la ciudad, la crisis hídrica no solo se traduce en la ausencia de agua por tuberías, sino también en agotamiento físico, gastos elevados y largas jornadas cargando tobos por escaleras.
Desde hace más de dos meses, cientos de familias han tenido que adaptarse a una rutina marcada por subir y bajar recipientes con agua, debido a que las mangueras de los camiones cisterna no logran alcanzar los pisos más altos de las residencias.
María Salazar, quien habita en un apartamento del piso 16, aseguró que el desgaste físico ha sido constante, especialmente para los adultos mayores.
“Nos toca bajar con tobos y subirlos llenos porque la manguera no llega hasta arriba. Aquí hay personas mayores que viven solas y de verdad esto ha sido demasiado fuerte”, expresó.
Comentó que no todos los apartamentos cuentan con tanques de almacenamiento, lo que obliga a las familias a cargar pequeñas cantidades de agua varias veces al día.
Ante la falta de suministro regular, algunos vecinos han optado por organizarse para contratar cisternas privadas, cuyo precio puede ser hasta de 60 dólares, o más, dependiendo de la cantidad de agua y la capacidad del vehículo.
Sin embargo, muchos residentes aseguran que no cuentan con los recursos económicos para asumir estos gastos de manera frecuente.

José Marcano, vecino del piso 20, afirmó que en ocasiones deben reunir dinero entre varios vecinos para poder abastecer parcialmente el edificio.
“A veces hacemos vacas entre todos porque una sola familia no puede pagar eso constantemente. Hay personas que viven del día a día y simplemente no pueden costear una cisterna”, indicó.
Los habitantes señalaron que actividades cotidianas como cocinar, bañarse o lavar ropa se han convertido en tareas complicadas que requieren planificación constante.
Incluso, algunos vecinos manifestaron que han reducido el uso del agua al mínimo para poder rendir lo poco que logran almacenar.
Mientras tanto, la comunidad insiste en que el suministro mediante cisternas no es suficiente para atender la demanda de edificios de gran altura, donde la falta de presión y almacenamiento agrava aún más la emergencia hídrica.
Cumaná / Lino Castañeda


