
Miles de mujeres salieron a las calles este domingo en Quito, capital de Ecuador, para manifestarse en contra de las políticas económicas y leyes impulsadas por el presidente del país, Daniel Noboa, que calificaron de "imperialistas", y que dijeron, han provocado precarización y retroceso en derechos.
'Con todas, menos con el imperialismo, neoliberalismo y fascismo' fue el lema de la jornada de este 8M, en la que miles de personas recorrieron, bajo un sol abrasador poco habitual para marzo, las calles de la capital, mientras coreaban un "fuera, Noboa, fuera".
La protesta pasó por la Fiscalía y de la Asamblea Nacional (Parlamento) y culminó en la céntrica plaza de Santo Domingo, donde manifestantes se subieron al monumento al venezolano Antonio José de Sucre, uno de los próceres de la independencia, y la mancharon con pintura.
Al ritmo de batucada y con diversas pancartas, las manifestantes vestidas de morado y verde también corearon otras consignas como: 'Si el papa fuera mujer, el aborto sería ley', 'Las niñas no son madres', 'Abajo el patriarcado, se va a caer'.
El perfil de las presentes fue variado: desde adolescentes hasta jóvenes adultas y mayores, aunque todas se mantuvieron firmes en sus críticas a las políticas del actual mandatario, que consideran ha cedido a "presiones externas a costa del pueblo ecuatoriano".
"Hoy sentimos los impactos del Gobierno neoliberal de Noboa, alineado a las políticas criminales de (presidente de Estados Unidos, Donald) Trump, provocando una regresión de derechos de las mujeres y sectores empobrecidos en salud, educación, bienestar social, trabajo, cultura, naturaleza, participación, libertad de expresión y seguridad", señaló el manifiesto que compartieron entre los presentes.
También, recordaron la eliminación de ministerios y el despido de 5.000 funcionarios públicos ordenados el año pasado por Noboa y la aprobación de varias leyes impulsadas por el mandatario que, consideraron, vulneran derechos.
Fernanda Baquerizo, una joven activista de 22 años, declaró a EFE que se eligió ese lema porque, desde su punto de vista, en Ecuador se ha intensificado una tendencia que implica "la precarización de nuestros cuerpos y la privatización de nuestras vidas".
Por su parte, Andrea Boada dijo a EFE que "hay todos los motivos del mundo" para protestar y que se trata de "un deber" colectivo. Aseguró que se sentía contenta de ver "al pueblo levantado" en la movilización y expresó su esperanza de que la situación cambie en el futuro.
No obstante, calificó de "lamentable" lo que viven las mujeres en Ecuador, ya que las cifras de violencia machista reflejan una realidad "muy triste", pues hubo 349 feminicidios entre enero y noviembre del año pasado, de acuerdo a cifras de grupos sociales, por lo que insistió en la necesidad de mantener la presión social.
Bajo la misma tónica se desarrolló la marcha en Guayaquil, la ciudad más poblada del país, donde las asistentes recordaron que el año pasado el Ministerio de la Mujer se redujo a un viceministerio, y corearon "no queremos flores, queremos derechos" frente a la casa del mandatario.
La convocatoria fue organizada por colectivos feministas bajo el lema 'Unidas frente al extractivismo de la vida', en rechazo a la recientemente aprobada ley de minería, impulsada por Noboa, una norma que consideran que limita los derechos de la naturaleza, pueblos y nacionalidades indígenas y, por ende, las mujeres.
Quito / EFE


