
Tras pasar 457 días detenido, Julio Itriago, coordinador municipal de Vente Venezuela en Anaco, estado Anzoátegui, fue excarcelado la madrugada del 1 de enero de 2026 junto a otros 75 presos que se encontraban en el Centro Penitenciario de Aragua, mejor conocido como Tocorón.
El politólogo y abogado, quien había sido acusado de los delitos de terrorismo, promoción e incitación al odio y resistencia a la autoridad, y este jueves 5 de marzo obtuvo la libertad plena beneficiado por la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática aprobada hace algunas semanas por la Asamblea Nacional, describió el hecho de estar preso como "estar en el infierno aquí en la tierra"; habló del menú diario que, según dijo, siempre incluía comida descompuesta; de los castigos en el área conocida como "El Tigrito" y de cómo hubo una ligera flexibilización de las condiciones en Tocorón "cuando llegaron los gringos al mar Caribe".
Según el testimonio del expreso político, su calvario comenzó el lunes 30 de septiembre de 2024, a eso de las 10 de la mañana, cuando una docena de hombres fuertemente armados lo interceptó en la avenida Zulia de Anaco, en momentos en que se dirigía a la sede de la Fiscalía Octava del Ministerio Público a realizar trámites laborales.
"Me bajaron violentamente de mi vehículo, me esposaron y me trasladaron a un carro no oficial. Me llevaron a la delegación del Cicpc de Anaco", aseveró.
¿Qué pasó a partir de allí?
Me conminaron a hacer unos videos sobre lo que hice el 28 de septiembre en el sector Viento Fresco y me preguntaron si había estado en algún disturbio. Lo negué porque a mí nunca se me ha visto llamando a la gente a manifestar violentamente.
Ese sábado, 28 de septiembre, era el segundo mes después de las elecciones fraudulentas del 28 de julio de 2024 donde Edmundo González Urrutia salió favorecido con una inmensa mayoría frente al madurismo y teníamos que reclamar que se respetara la voluntad popular expresada en el sufragio de esa jornada épica del 28 de julio.
¿Lo mantuvieron detenido en Anaco?
Durante cuatro días. Todo fue arbitrario, írrito, ilegal, inconstitucional. Nunca hubo orden de aprehensión y la legislación venezolana te exige que exista orden de aprehensión o que seas detenido en flagrancia. Ninguna de esas dos hipótesis se dieron.
¿Cuándo lo presentaron en el tribunal?
El día jueves de esa semana me llevaron a un tribunal en El Tigre y la juez de ese tribunal, cuyo nombre nunca me dijeron, declina la competencia en el Tribunal Primero de Juicio contra el Terrorismo a nivel nacional ubicado en Caracas.
Me dejan en los calabozos del Cicpc de El Tigre, incomunicado, en unas condiciones infrahumanas, sin comida, sin baño.
Allí estuve hasta el domingo. Gracias a Dios me he encontrado en la cárcel con que los seres humanos más solidarios son los presos y los que tenían comida la compartían conmigo.
¿Cuándo lo trasladaron a Caracas?
Me retornan a Anaco ese domingo y luego el martes a las 7 de la mañana me informan que tengo que irme para Caracas a presentarme en el tribunal de la causa. No me dieron chance de asearme, ni de ir al baño, ni de desayunar. Eso fue relámpago. Me sacaron del calabozo y me metieron en un vehículo privado. Me condujeron a Caracas y me presentaron el día 8 de octubre en el Tribunal Primero de Control con competencia en Terrorismo a nivel nacional.
¿Nunca hubo un abogado privado?
En Venezuela a los presos políticos no se les permite la defensa privada. Esa es otra violación flagrante al debido proceso y a la norma del artículo 49.
¿Había un defensor público?
Sí, pero el defensor público es un empleado del Estado venezolano que lejos de defender al reo defiende los intereses del gobierno y del Estado, es decir, es una defensa parcializada a favor de quien te está acusando, en lugar de defender tus derechos.
¿En qué condiciones estuvo en la sede del Cicpc de Parque Carabobo?
En principio incomunicado, sin ropa, sin baño... Fue una experiencia infrahumana.
Cómo dormía?
Yo llegué sin colchoneta y estuve tres días en el piso. Eventualmente tenía que estar de pie mientras otros dormían.
Era por turnos. Cuando unos se levantaban otros se acostaban.
¿Compartió celda con presos comunes y presos políticos?
Eran 25 presos comunes con tres presos políticos.
Allí estaban personas detenidas por homicidio, por ejemplo, conocí a un joven que llaman "el monstruo de La Vega", que mató a sus abuelos, a sus tíos, mató a toda su familia. Estábamos en la misma celda.
Compartían su alimentación y el agua para tomar. Y nos tenían consideración y respeto, no sé si por la edad. Nos llamaban "los pures".
¿Hay duchas?
No. Hay que bañarse con una botella de agua de 2 litros. Cuando más podíamos eran 5 litros que estaban allí disponibles para eso, una vez al día. Los 28 al mismo tiempo.
¿Y los sanitarios?
Para las necesidades fisiológicas, para evacuar tenía que hacerlo en una bolsa plástica, en cuclillas. Lo que llaman el barquito los mismos presos.
¿Cuánto tiempo estuvo allí?
Desde octubre hasta mediados de diciembre de 2024 más o menos estuve en una celda y luego me cambiaron para otra celda que tenía un baño incluido y había una poceta.
Allí éramos 16 personas, pero era más pequeña. Igualmente estábamos hacinados.
También con presos comunes, pero eran funcionarios policiales, del Cicpc, eran profesionales. Eran presos comunes, pero de cierto nivel.
¿Cuánto tiempo pasó en los calabozos del Cicpc de Parque Carabobo?
Transcurren seis meses y medio y me trasladan el lunes 14 de abril del año 2025 a la cárcel de máxima seguridad de Tocorón, que es el Centro Penitenciario del estado Aragua, donde surgió El Tren de Aragua.
¿Sin previo aviso?
Sí. Había un rumor, pero nada oficial. Esos rumores sólo indican que habrá traslado, pero no se sabe exactamente quiénes van a ser trasladados.
Algunos se lo esperan, yo no me lo esperaba.
Me levantan para decirme que voy a ser trasladado a Tocorón. Me sacan de allí con mis pertenencias y una colchoneta que había conseguido y me esposan en el patio del octavo piso de Parque Carabobo y me mantienen esposado desde las 4 de la mañana hasta las 11 de la mañana que es cuando me entregan en Tocorón. Nos llevan en una buseta Encava de esas de 36 puestos.
¿Cuántos reclusos fueron trasladados?
Alrededor de 22. Y allí estaban mis dos compañeros conmigo.
Vamos esposados, en una posición de sacrificio total, con las manos hacia atrás, con las esposas tensadas a lo más que daban durante todo el viaje. Nunca te sueltan las esposas. Ese viaje fue traumático.
¿Cuánto tiempo esperaron para ser trasladados?
Nos levantaron a las cuatro de la madrugada. Nos montaron en el carro, qué sé yo, a las seis, o siete de la mañana. Llegamos a Tocorón a las 10 de la mañana.
Sigues esposado hasta que te atienden, te desnudan, te hacen la requisa, te quitan todas tus cosas, todo lo que llevaste a Tocorón te lo quitan, incluyendo la ropa, incluyendo el cepillo dental, absolutamente todo. Y pasas desnudo. Ellos te regalan un mono azul del color del partido de María Corina Machado, por cierto.
Así como que para que tú le cojas rabia al símbolo, al color del partido. Y en el caso mío me desaparecieron mi colchoneta, mi almohada, mi sábana, mi toalla. Me mantuve 15 días nuevamente en la indigencia absoluta.
¿Estaba descalzo?
Sí, pero hay un sitio ahí que llaman La Pecera, que es un lugar común donde había una gran cantidad de sandalias porque todos los que van liberando dejan las sandalias. Y allí llegó a haber más de 3 mil presos, entonces hay colecciones de sandalias usadas. Me adueñé de unas. Al principio pasé mucho trabajo porque no tenía colchoneta, no tenía sábanas, no tenía toalla. Dormí en el piso como 25 días pasando frío. No podía secarme después del baño porque no tenía cómo.
¿Y allí cómo eran las duchas?
Allí era lo contrario. Había agua en cantidades industriales. Te podías bañar tres veces al día. La ducha está dentro de la celda, pero te bañas con los compañeros al frente porque es todo abierto. Allí no hay privacidad.
Estábamos seis personas en una celda porque está diseñado para ser una celda amplia.
Te bañas y haces tus necesidades delante de todo el mundo. No hay poceta. Ellos ponen un tubo PVC de cuatro pulgadas al ras del piso y haces todo allí delante de tus compañeros.
Al principio tuve como una semana sin hacer necesidades por pudor, por vergüenza. Me trancaba de la orina. No me daban ganas de evacuar por pudor.
¿Ante los problemas de salud hay atención médica para los reclusos?
Hay un médico, hay un preso que es médico, que se llama Leonel Salas, que es un ángel definitivamente porque salvó de la muerte a más de 100 chamos que intentaron suicidarse.
Ellos no lograron alcanzar el resultado de la muerte porque Salas los salvó milagrosamente. Él es especialista en emergenciología.
¿Ese médico es un preso político?
Yo diría que sí es un preso político, pero en su caso no aplicó la Ley de Amnistía porque no está dentro de la hipótesis de esa ley.
¿Cómo era un día normal en Tocorón?
No había un día normal, nunca, en Tocorón ni en Parque Carabobo. Todos los días son distintos.
Pero según las normas establecidas, por ejemplo, ¿a qué hora comenzaba el día?
El día debería comenzar a las 7 de la mañana que es cuando pasan una especie de revista, que es la numeración.
Todos los días tienes que pararte en fila enfrente de la celda y pasan los custodios. Algo absurdo porque no te puedes escapar. Sin embargo, es parte de la rutina que todos los días a eso de las 7, a veces a las 8.
¿Qué desayunaban?
Siempre una arepa hecha con la peor harina. Con una mortadela triturada y cocinada con cantidades industriales de cebolla. Era más cebolla que mortadela y además con gusanos y moscas.
Yo me mantuve al principio 25 días sin comer porque cuando fui trasladado a Tocorón no me permitieron visitas y tampoco me permitieron comunicación. Ellos lo llaman fase de adaptación. En ese tiempo no hay nada.
¿Cómo logra informarle a su familia que está allí?
El día 25 me regalaron una llamada de tres minutos para hablar con mi familia y para pedirle las cosas que están permitidas ingresar a la cárcel el día de la visita.
¿Qué fue lo que le permitieron ingresar?
Al principio era muy limitado, era hasta un kilo de chocolate y galletas de soda.
Eso fue en las primeras tres o cuatro visitas. Después de la quinta visita sí permitieron otro tipo de cosas.
¿Qué le ofrecían en el almuerzo?
Las lentejas que dan en las bolsas del clap. Son unas lentejas amarillas con concha que son durísimas que los delincuentes comunes llaman Mata Hari. Esas lentejas van con sardinas generalmente descompuestas y en la cena se repetía lo mismo que en el desayuno.
El menú era elemental, básico, siempre el mismo todos los días.
¿Les permiten recibir comidas preparadas?
Sí te permiten. De no haberlas recibido yo hubiese muerto por inanición porque yo no iba a comer eso que daban allí.
Te permiten recibir algunas cosas. Yo pedía proteínas, pero no era comida fresca porque te la llevan el viernes y tienes que estar con esas comidas preparadas hasta el otro viernes.
Comes comida descompuesta, pero el ser humano está hecho tan perfectamente bien que el cuerpo te permite digerirla casi en estado de descomposición.
¿Cómo lidiaba con el encierro?
Leía. Paradójicamente te permiten todo tipo de libros. Sólo que no deben estar rayados. No deben haber mensajes. No te permiten cartas. Ni recibir ni enviar.
Hubo una oportunidad en que unos padres le hicieron un resumen de la situación del país con noticias a su hijo dentro de un libro. Imprimieron una hoja y la pegaron en un libro. A esos padres los metieron presos.
No sabemos cuánto tiempo estuvieron detenidos, pero supimos que los liberaron después y les prohibieron las visitas al muchacho.
¿Había algún castigo para quienes se atrevieran a escribir o enviar alguna carta?
En secreto puedes escribir, pero si te descubren te castigan. Te pasan a "El Tigrito" que es un calabozo de un metro cuadrado, sin iluminación, sin ventilación. Aislado.
¿Hay manera de compartir con otros presos en Tocorón?
Sí. Daban la hora del deporte donde compartía con todo el ala en la que estaba.
En Tocorón hay dos edificios de cuatro pisos cada uno, algunos con tres alas.
El ala a, b y c. Te sacan por pisos. En ese momento puedes interactuar con las otras dos alas.
Cuando llegaron los gringos al mar Caribe comenzaron a cambiar unas cosas. El director le decía hora de convivencia, pero había otra hora para interactuar con otros presos y jugabas ajedrez, dominó, cartas.
¿Qué pasó cuando llegaron los gringos al mar Caribe?
A partir de agosto hubo un cambio conductual de los custodios y de las autoridades del centro penitenciario.
¿Cómo se expresó ese cambio?
Hubo una flexibilización en el sentido de que, por ejemplo, de 30 minutos de deporte, llegamos hasta dos horas de deporte diariamente. Incluyendo los domingos cuando antes era solamente algunos lunes, o algunos martes. Pero desde que llegaron los gringos fue fijo de lunes a lunes.
Y no solamente te permitían el deporte sino que era deporte con música. Comenzaron a poner música a las 5 de la mañana con una corneta amplificada donde escuchabas reggaeton, vallenato, salsa. Pasábamos buena parte del día con música, con deportes y con películas.
¿Cómo fue el momento en el que le anunciaron su excarcelación?
El 25 de diciembre a la una de la madrugada salieron 76 personas. Luego no hubo más liberaciones hasta el 31 de diciembre, a las 11:45 de la noche, salió el primer lote y yo no tenía expectativas de salir. El segundo lote salió la 1:45 de la madrugada del 1 de enero. Nombran a uno de mis compañeros de celda y luego a mi.
Eso es rápido: vístete que te vas! Y en el patio nos obligan a grabar un vídeo diciendo que estás siendo liberado en buenas condiciones físicas.
¿Qué siguió después?
Buscaron el expediente para entregarme la cédula, firmé la boleta de excarcelación, me volvieron a revisar no sé por qué, me desnudaron y me sentaron para escuchar una charla indicando que quedaba prohibido usar las redes sociales y publicar en los estados de WhatsApp, declarar a la prensa, etc.
Allí nos mantuvimos las 86 personas que salimos ese día como hasta las 4:40 de la mañana.
¿Dónde lo dejaron al salir de Tocorón?
Normalmente llevan a cada excarcelado a su respectivo lugar de residencia, pero en mi caso, como mi pareja estaba en Los Valles del Tuy, me quedé en La Rinconada a eso de las 6 de la mañana.
Allí me quedé hasta que fueron a buscarme para ir hasta Charallave y luego esperar que el tribunal abriera para presentarme. Fui al día siguiente, el 2 de enero, que era mi cumpleaños, y me dijeron que estaban de vacaciones y que volviera el lunes. Finalmente fue el 7 de enero cuando me recibieron en el tribunal.
¿Cuál es su plan inmediato?
Seguir avanzando y ejerciendo presión para lograr la liberación de todos los presos políticos civiles y militares, incluyendo a los policías que están privados de libertad ilegalmente desde 2002.
Seguir trabajando para que le permitan el retorno a los exiliados venezolanos, seguir trabajando para lograr la libertad y la democracia en el país.
¿Qué le diría a quienes piensan que no ha habido cambios en el país en los dos últimos meses?
Les digo que no debemos desesperar. Que sí se han producido cambios, no con la velocidad que uno desearía, que han sido incipientes y lentos, pero sí ha habido. Por ejemplo: el hecho de la extracción de la pareja presidencial es un cambio significativo porque cortaron los elementos más importantes del régimen venezolano. Luego vimos la renuncia o la destitución, no sé cómo llamarla, del Fiscal General de la República, Tarek William Saab, quien se convirtió en uno de los instrumentos del mal para arremeter contra la dirigencia opositora y hemos visto también la presencia de importantes funcionarios del gobierno norteamericano en el país imponiendo las etapas de las que ha hablado el secretario de Estado, Marco Rubio.
Ya no hay una persecución o amedrentamiento tan evidente. Notamos un viraje leve que aún no es suficiente, pero hay que tener paciencia.
Les digo que mantengamos la paciencia y la confianza en el liderazgo de María Corina Machado que está haciendo todo lo posible por liberar al país.
Anaco / Danela Luces


