
Desde 2024 está rota la descarga principal de aguas servidas que recoge los desechos de la zona sur del municipio Bermúdez, en el estado Sucre, y que caen al río Rivilla a la altura del parque Karupana. De allí van a desembocar a la zona de Campo Ajuro.
La insalubridad, la putrefacción y las plagas constantes que genera el derrame de aguas servidas afectan de manera particular a los vecinos que habitan en los sectores cercanos al río, en la vía hacia la antigua planta de impulsión, donde caen libremente al mar.
En el sector La Viña de los Pobres, Zoraida Caraballo dijo que han tenido que aprender a vivir con los malos olores y las plagas que genera el derrame y agregó que la dirigencia vecinal pertenece “a la otra calle” y no se ocupan de presionar para que solucionen el problema.

La vecina Silvia Hurtado señaló que son muchos los problemas que padecen, como el derrame de cloacas, la falta de recolección de la basura, pero llegan personajes “a mirar y luego todo se queda en el olvido”.
Marlenys Bello, se quejó de que llevan dos años sin ver otro panorama que el derrame. “Eso no cede, está todo el día y toda la noche”.
Dijo que solo cuando llueve hay un alivio, porque el río crece y se lleva toda la putrefacción y expresó su sorpresa de que en la zona no se haya desatado una epidemia, debido a los malos olores y el monte que crece cerca del derrame.
Recordó que cuando era niña, el río corría limpio y muchas veces jugaban en la zona. “Eso era limpio”.

Obra en el aire
A principios de 2024, el entonces gobernador de la entidad, Gilberto Pinto, anunció la asignación de recursos y la aprobación del proyecto por parte del Ministerio de Aguas para la reconstrucción de 400 metros de la tubería de descarga de aguas residuales en el municipio Bermúdez.
De acuerdo con informes técnicos que se manejan en torno a la rotura, la descarga submarina original se encuentra totalmente obstruida y taponada, lo que provocó un aumento de presión en las tuberías terrestres del centro de Carúpano, generando desbordamientos de aguas servidas y fuertes olores que afectan la entrada de la ciudad.
Pese a este panorama, no hay un pronunciamiento oficial sobre la posible reparación del tubo o un eventual inicio de instalación de la descarga al mar.

Sucre / Yumelys Díaz


