
La ONG Vitalis presentó un informe sobre la situación ambiental en Venezuela, en el que advierte un escenario de elevada vulnerabilidad en la gestión de los recursos naturales y de los ecosistemas del país.
De acuerdo con la especialista en gestión de la biodiversidad, Zoila Martínez, la participación de la sociedad civil, la academia y el sector privado ha sido clave para impulsar iniciativas de conservación, monitoreo y respuesta frente a los principales desafíos ecológicos.
Sin embargo, el estudio señala que la consulta realizada a expertos permitió identificar varios nudos críticos ambientales que continúan afectando al país.
Entre los principales problemas destaca la crisis del saneamiento hídrico, ya que el 79% de los especialistas consultados advierte serias fallas en el tratamiento de aguas residuales, lo que impacta directamente en ríos, lagos y fuentes de agua.
Otro punto de preocupación es el avance de la minería ilegal y la deforestación, especialmente en el sur del Orinoco. El informe alerta sobre la contaminación por mercurio, la degradación de ecosistemas y la pérdida progresiva de cobertura forestal. A esto se suma el aumento de la tala para leña, asociada a las fallas frecuentes en los servicios de electricidad y gas.
El documento también advierte sobre las debilidades en la gestión de desechos sólidos, donde persiste una escasa transición hacia modelos de economía circular, manteniéndose prácticas como los vertederos a cielo abierto y la quema de basura sin control.
Pese a este panorama, Vitalis destaca que durante 2025 se desarrollaron importantes iniciativas de resiliencia ambiental y conservación impulsadas por organizaciones sociales, universidades y actores privados.
Entre los avances mencionados figura la expansión de programas de investigación marino-costera, como “Nuestras costas, nuestro futuro”, así como proyectos de logística inversa de polímeros en los estados Carabobo y Anzoátegui, orientados a reducir la contaminación plástica en áreas protegidas.
Asimismo, el informe resalta que algunos programas de conservación han mantenido tasas de supervivencia superiores al 70% en especies emblemáticas como el Caimán del Orinoco y la Tortuga Arrau, lo que representa un avance dentro de los esfuerzos de protección de la biodiversidad.
Barquisimeto / El Impulso


