
Un panorama de temor se vive en el municipio Veroes del estado Yaracuy, zona que fue el epicentro del fuerte sismo registrado el pasado miércoles 24 de junio.
El equipo de El Impulso, encabezado por los periodistas Jesús Dávila y Natty Colmenares, se trasladó hasta las comunidades de Palmarejo y Agua Negra para constatar de primera mano los severos daños estructurales que sufrieron decenas de viviendas y el drama humano de sus habitantes, quienes hoy se encuentran prácticamente en la calle.

La situación es crítica para las familias afectadas. Adultos mayores y niños se han visto obligados a pernoctar a la intemperie y en los patios de sus casas por el temor generalizado a que las estructuras colapsen debido a las constantes réplicas.
«Hay gente a la que se le cayó su casita. Necesitamos colchonetas porque somos seres humanos, ya yo soy de la tercera edad y no puedo estar durmiendo en este piso pelado», manifestó con angustia Zulay , una de las residentes afectadas de la zona, quien relató que el momento del sismo fue «horrible» y que llegó a sufrir mareos y caídas por la intensidad del movimiento.
A pesar de la magnitud de los daños materiales, los vecinos agradecen que no se hayan reportado pérdidas humanas ni heridos de gravedad. Una de las sobrevivientes narró el angustiante momento en que una de las paredes de su cuarto se vino abajo, estando muy cerca de su pequeño hijo.
«El bebé se encontraba sentado allí donde estaba el televisor. En cuestión de que empezó a moverse la tierra, él corrió hacia donde estaba su papá y se me vino la pared para acá. Gracias a Dios no hubo pérdida humana, sino pura material», relató Katherin Daboin, una madre afectada, mostrando los escombros de bloques que quedaron dentro de lo que solía ser su dormitorio.

Otras viviendas muestran enormes grietas en sus fachadas y vigas de metal desprendidas de las paredes de bloques, lo que evidencia que las casas no son seguras para ser habitadas.
Los damnificados hacen un llamado desesperado a los organismos gubernamentales y de protección civil para que se les brinde asistencia inmediata. Además de la reconstrucción o reparación de sus hogares, solicitan con urgencia insumos básicos como colchonetas, sábanas y alimentos, ya que han perdido gran parte de sus pertenencias y no cuentan con las condiciones mínimas para resguardarse.

Hasta el momento, las familias permanecen en las afueras de sus hogares improvisando lugares para descansar, esperando una solución habitacional que les devuelva la tranquilidad tras el susto más grande de sus vidas.
Ante este panorama de la Diócesis de San Felipe, Yaracauy, ofreció una respuesta para los afectados por los movimientos telúricos.
La Iglesia Católica, a través de Cáritas Diocesana y en plena comunión con el obispo de la Diócesis de San Felipe, Monseñor Rubén Gregorio Delgado Carmona, ha desplegado un plan de atención de emergencia para las comunidades afectadas.
El equipo de El Impulso constató en el terreno el funcionamiento de los centros piloto de acopio, así como los estragos materiales y el impacto psicológico que el evento y sus posteriores réplicas continúan generando en la población local.

El padre Wilmer Gil, párroco de la comunidad de El Farrial zona donde se ubicó el epicentro del temblor, informó que, si bien afortunadamente no se reportaron pérdidas humanas ni víctimas fatales en el sector, los daños estructurales en las viviendas son de consideración.
Sin embargo, el párroco encendió las alarmas sobre una preocupante secuela del evento natural, el impacto emocional en la población infantil en la fase post-terremoto.
«Las réplicas no han parado, la tierra sigue moviéndose y los niños están pasando por mucho miedo; se asustan con cualquier detonante. Tenemos una situación muy delicada y una de las necesidades más urgentes en este momento es la atención de psicólogos infantiles«, alertó el padre Gil.
A pesar de la coyuntura, el sacerdote agradeció las muestras de solidaridad del pueblo venezolano que han hecho llegar insumos básicos, resaltando el espíritu de hermandad y generosidad que ha caracterizado la respuesta civil.
Por su parte, la parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la localidad de El Guayabo municipio Veroes, donde opera otro importante centro de recepción de ayuda. El párroco de dicha jurisdicción, el padre Giovanny Daza, explicó que las constantes réplicas de los últimos días han continuado debilitando las estructuras ya vulneradas, provocando el derrumbe total de varias viviendas de manera progresiva.
La parroquia atiende una franja geográfica sumamente amplia que se extiende desde el sector El Torito hasta la zona de La Raya. El padre Daza detalló que, gracias al voluntariado parroquial de Cáritas y el apoyo de Cáritas San Felipe, se ha logrado distribuir agua potable, alimentos y ropa.

La ayuda que ha llegado hasta los centros de acopio proviene de un esfuerzo conjunto de las parroquias vecinas, movimientos independientes, partidos políticos, federaciones y particulares a motu proprio. No obstante, las autoridades eclesiásticas advierten que la magnitud de la emergencia supera los recursos disponibles actuales.
«Nos vamos dando cuenta de que cada vez va siendo mayor la necesidad porque el sector es muy amplio», concluyó el padre Daza, haciendo un llamado a la colectividad y a las instituciones a mantener de manera sostenida el envío de provisiones, agua potable y asistencia especializada para atender el «ojo del terremoto» y acompañar a las familias más vulnerables del estado Yaracuy.
La catástrofe natural también trajo como consecuencias fallas en servicios públicos, entre ellos el de electricidad.
Los sucesos sismológicos que sacudieron la nación el pasado miércoles 24 de junio, tuvieron como epicentro zonas de Yumare, municipio Manuel Monge del estado Yaracuy, situación que trajo consigo una serie de afectaciones en infraestructuras de viviendas, instituciones, redes de agua potable, siendo el municipio Veroes el más afectado, junto al sistema eléctrico en toda la entidad y una severa crisis en el suministro de energía eléctrica.
Tras las inspecciones realizadas por los cuerpos de seguridad, se determinó que los daños de infraestructura se concentraron principalmente en el municipio Veroes, informó Intoci, que un equipo técnico estará desde este sábado, realizando un levantamiento y así comenzar a accionar con la maquinaria para corregir una fractura generada en la zona del Río Yaracuy tras los sismos.

“Igualmente atenderemos las afectaciones en viviendas y centros educativos, en el sistema de agua potable y en el servicio eléctrico, por lo que le pido al pueblo calma, nunca han estado solos y aquí estará un equipo cumpliendo la tarea, les aseguro que cada caso será revisado y que haremos lo respectivo para resolverlos», apuntó el gobernador.
Intoci se solidarizó con otros estados del país donde el evento sísmico dejó consecuencias de mayor gravedad y aseguró que en Yaracuy la prioridad absoluta es salvar y resguardar vidas.
Por otra parte, destacó el gobernador yaracuyano que el servicio eléctrico sufrió un fuerte impacto debido al sismo, dejando fuera de servicio a más de la mitad de las redes de distribución del estado. De los 57 circuitos del estado, solo 23 se encuentran operativos, la contingencia afecta a más del 50% del sistema eléctrico regional.
Ante esta situación, la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y la gobernación implementaron un plan de administración de carga continuo para racionar el servicio por bloques de horarios mientras se estabiliza el sistema. Cuadrillas técnicas trabajan en la sustitución de transformadores, reparación de postes caídos y cadenas de aislamiento.

A pesar de los daños, el Ejecutivo regional destacó que los trabajos previos de robustecimiento en la infraestructura han permitido que Yaracuy sirva de apoyo en la distribución eléctrica para algunas entidades vecinas afectadas.
En materia de salud, los centros asistenciales de la región activaron los protocolos preventivos nacionales y se encuentran operativos para atender cualquier emergencia.
Asimismo, anunció Leonardo Intoci que se han activado centros de acopio en la sede de los Bomberos y en las 14 alcaldías para recibir donaciones destinadas a las familias damnificadas de las regiones más afectadas del país. Se solicita prioritariamente; alimentos no perecederos y agua potable, pañales y fórmulas infantiles, ropa y artículos de higiene personal, insumos de primeros auxilios.

Finalmente, las autoridades hicieron un llamado a las estaciones de servicio para garantizar el suministro de combustible a las unidades de emergencia y exhortaron a la ciudadanía a mantener la calma en medio de la alerta.


